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Esta expresión es empleada para señalar que alguien no está del todo cuerdo, que por sus acciones o por sus pensamientos, ha perdido o está perdiendo la razón.

falta un tornillo

 

Algunos se atreven a manifestar que todo se inició con la Revolución Industrial de fines del siglo XVIII, cuando las máquinas empezaron a formar parte de la vida cotidiana. La mayoría de las personas no sabía muy bien cómo funcionaban, pero entendían que la falta de una pequeña pieza, como lo es un tornillo, podía ser la causa de su mal desempeño.

Hoy contamos con otras expresiones que apuntan a lo mismo, como “le faltan jugadores”, “no tiene todos los patitos en fila”, “no le sube agua al tanque” o “le falta una corrida de ladrillos”.