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Las rupturas amorosas, sean por las razones que sean, siempre son un trago amargo que hay que aprender a superar. Aunque sintamos que la vida sin la persona amada no tiene sentido, que nadie podrá hacernos sentir así de nuevo o que el amor no está hecho para nosotros, por muy dura que haya sido la decepción, la tristeza siempre se puede superar, sólo falta que pongamos en práctica algunos consejos.

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– No reprimir lo que estamos sintiendo: Para superar el dolor y sanar nuestro corazón herido, hay que dejar que nuestras emociones exploten al máximo. Si queremos llorar, hagámoslo todas las veces que sea necesario para sacar la angustia. Hablemos con alguien para poder desahogarmos.

– Sanar tomará tiempo: Superar una decepción no es algo que ocurre de un día para otro. Cuando el dolor y la tristeza parecen interminables, la paciencia debe ser nuestra mejor aliada. No hay nada que indique cuánto tiempo demoraremos en recuperarnos de una desilusión amorosa, debido a que cada persona es diferente y dependerá mucho de cómo enfrentemos la ruptura. Lo importante es que poco a poco asimilemos las experiencias y nos quedemos tranquilos.

– No nos cuestionemos “por qué”: Esta tipo de preguntas solo nos hará daño y nos llevará a sacar conclusiones que nunca podremos comprobar. Mejor no nos torturemos y valoremos nuestras fortalezas para dejar atrás el sabor amargo de una desilusión amorosa.

– Preocupémonos por nosotros mismos: Para todo hay tiempo. Si después de una temporada, seguimos tristeando, debemos sacar fuerzas y ocuparnos de nosotros mismos. Para poder lograr salir adelante, lo primero que tenemos que hacer es querernos y aceptarnos. Podemos comenzar haciendo ejercicio, comer saludablemente, tomar abundante líquido, ordenar nuestra recámara, cambiar de look y cualquier cosa que nos ayude a recuperar la persona que solíamos ser.

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– Reactivémonos: Una vez que ya estemos más tranquilos y recuperados, probemos alguna actividad nueva que nos llame la atención, salgamos con amigos o retomemos ese hobby que teníamos abandonado. Así nos mantendremos ocupados, haremos más fuertes los lazos con nuestros antiguos amigos y conoceremos nuevas personas.

Por último, no nos sintamos responsables de lo ocurrido. Todo pasa por algo y más adelante, seguro nos daremos cuenta que haber pasado por ese trago amargo fue lo mejor. Hay que quedarnos con los lindos recuerdos y aprender de los errores.