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Para la mayoría de los alérgicos, el descenso de la temperatura que se da en otoño, así como los cambios bruscos en el termómetro que conlleva, son un fenómeno objetivo que dispara un molesto abanico de síntomas tales como congestión nasal, picazón, lagrimeo y/o estornudos.

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Tanto el viento como la humedad que se registra en esta temporada del año favorecen la presencia de alérgenos, que afectan la nariz y ojos. También existen alimentos propios de esta época que producen a su vez reacciones alérgicas, aunque sin duda los elementos alergenos más peligrosos son los inhalantes como los hongos, el polen o el polvo.

Los síntomas de un resfriado y los propios de la alergia son muy parecidos y muchas veces pueden confundirse. Cuando las molestias aparecen de golpe y desaparecen de la misma manera, no hay duda de que se trata de alergia. Los resfriados presentan síntomas más constantes y afectan al estado general de la persona, no solo a un punto en concreto del cuerpo. Estos parámetros permiten diferenciar una cosa de la otra, aunque muchas veces eso es difícil, incluso para los alergólogos.

Para reducir los síntomas se recomienda tratar de no estar en contacto con los alergenos, sobre todo cuando hay viento: evitar la presencia de humedad en las casas, tener una extrema limpieza dentro de los hogares y reducir el consumo de tabaco, evitando el humo.

Las personas alérgicas deben comenzar a tomar antialérgicos antes de que comiencen los síntomas. Si espera que los síntomas se desarrollen, los fármacos pueden tardar días para comenzar a funcionar; los antihistamínicos de venta libre usualmente son buenos para el control de los síntomas de alergia. Algunas personas también se benefician de la adición de un aerosol nasal que ayuda a reducir la inflamación del tejido nasal.

Si los medicamentos no proveen alivio, las vacunas antialérgicas (inmunoterapia) pueden ser una opción. Sin embargo, la inmunoterapia estándar tarda varios meses antes de ser efectiva, un tipo más reciente de inmunoterapia, llamada terapia acelerada, conlleva recibir de cinco a diez inyecciones en un solo día. Con este tipo de terapia, se puede obtener una inmunidad completa en dos semanas.

Se recomienda mantener las ventanas cerradas, y filtrar el aire bajo techo con un acondicionador de aire. Asegúrese de mantener limpios los filtros del aire acondicionado. Además, es buena idea permanecer bajo techo, si es posible, cuando los conteos de polen son altos, ducharse al llegar a casa, o antes de irse a la cama, para sacar el polen del pelo y la piel.