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Utilizamos la expresión “no dejar títere con cabeza” cuando nos referimos a que alguien ha arrasado, roto, destruido o acabado con algo.

titeres con cabeza

Su origen se encuentra en el Capítulo 26 de Don Quijote de la Mancha, cuando éste y Sancho Panza acuden a la representación de “El retablo de la libertad”, donde Gayferos rescata a su amada Melisendra del encierro de sus captores musulmanes, siendo tal la acción, que Don Quijote entra en una de sus habituales ensoñaciones y desvaríos, por lo que pretende ayudar a la pareja a escapar, blandiendo su espada y atacando a los títeres con los que se representaba la obra, y acabando ferozmente con los peligrosos muñecos de trapo y madera, sin dejar alguno con cabeza, causando un tremendo desorden entre los presentes.

La expresión quedó en el lenguaje popular para calificar el destrozo que, por motivos airados, se hace de algo o alguien involuntaria e indiscriminadamente, aunque por analogía, la frase puede aplicarse también en el caso en que no haya ningún daño material, sino una severa reprimenda manifestada en forma oral contra una o más personas.