Seleccionar página

Un equipo de profesionales detuvo el reloj británico más grande del mundo, el mítico Big Ben de Londres, para poder limpiarlo.

Big Ben

Cuatro técnicos especializados trabajaron durante 4 días en lo alto del monumento más célebre de Londres. Las cuatro caras del reloj, de una altura de 96 metros, fueron lustradas y examinadas para comprobar que el exterior no les haya causado daños.

Cada carátula está integrada por 312 pedazos de vidrio opalino, mantenidos por un marco de hierro fundido. La operación de limpieza duró un día por cada cara, es decir cuatro en total.

El Big Ben fue construido en el marco de la reconstrucción de las cámaras del parlamento, por los arquitectos Charles Barry y Augustus Pugin tras un gran incendio en 1843.

A pesar de ser una de las atracciones turísticas más famosas del mundo, el interior de la torre no está abierto a visitantes extranjeros. Los residentes en el Reino Unido pueden solicitar una visita con antelación a través del Parlamento. La torre no tiene ascensor, por lo que los visitantes deben subir 334 escalones de piedra hasta la parte superior.

El relojero Frederick Dent inventó un sistema de escape de gravedad, que consiste en un péndulo con una estrella de tres puntas que gira cuando el péndulo bate los segundos, lo que permite una separación entre el péndulo y el mecanismo del reloj.

Areloj

El péndulo se encuentra en una estancia cerrada a prueba de viento bajo el mecanismo. Mide 13 metros de largo, pesa 300 kilos y suena cada dos segundos. La maquinaria pesa 5 toneladas.

Una réplica de la torre de unos 6 metros hecha de metal, conocida como Little Ben, se encuentra situada cerca de Victoria Station. Otras torres en distintos lugares del mundo se han inspirado en el aspecto del “Big Ben”, incluyendo la Torre de la Paz del parlamento de Canadá, en Ottawa, el Reloj monumental de Pachuca en México, la torre del reloj en Victoria, Seychelles; y el Pequeño Big Ben de La Paz, en Bolivia, que fue donado a esta ciudad por el gobierno británico en 1948.