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Icono de la Santa María La Ribera, el Museo Universitario del Chopo ocupa uno de los espacios más originales y emblemáticos de la Ciudad de México: el antiguo edificio del Museo de Historia Natural, que por algún tiempo fue bautizado como el “Palacio de Cristal”, construcción que gracias a sus características técnicas y estéticas, es una de las paradigmáticas de la historia de la urbe.

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La historia de este edificio inicia en 1902, cuando fue construido por la empresa metalúrgica Guttehoffnungshütte para su presentación en la Exposición de Instalación y Arte Industrial de Düsseldorf, Alemania.

Ese mismo año, el empresario mexicano, José Landero y Cos, decidió comprar dicho pabellón para crear una sala de exposición de productos industriales. Para tal efecto, se trasladaron las piezas de acero del edificio por barco y luego fueron transportadas por ferrocarril a un terreno que el empresario poseía en la entonces naciente zona de Santa María La Ribera, en las inmediaciones de la terminal de trenes de Buenavista.

El proceso de montaje del edificio se realizó entre 1903 y 1905 y estuvo a cargo el arquitecto Hugo Dorner y los ingenieros Luis Bacmeister y Aurelio Ruelas. Sin embargo, la compañía de Landero y Coss se declaró en quiebra, y en 1909 se firmó un contrato de arrendamiento con la entonces Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes para destinar el edificio al Museo Nacional de Historia Natural, no sin que antes fuera cedido para que la delegación japonesa montara una exposición con algunas piezas de Arte Industrial de su país, formando parte de las fiestas del Centenario de la Independencia.

Fue en esta época cuando el edificio era conocido como el Palacio de Cristal, debido al hecho de estar todo construido con vigas y columnas de acero, y a que gran parte de la superficie del inmueble estaba cubierta por ventanales, de manera semejante al Crystal Palace de la Exposición de Londres de 1851.

Para 1913, este edificio fue convertido en el Museo de Historia Natural, mismo que albergó durante varias décadas hasta que en 1963, la sede de este museo fue trasladada a su ubicación actual en la segunda sección del Bosque de Chapultepec.

A raíz de esto, el edificio entró en un periodo de decadencia, al grado que se llegó a pensar, incluso, en su desmantelamiento y venta como chatarra. Por fortuna, surge entonces la Ley de Monumentos Artísticos e Históricos que obligó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a catalogarlo como tal, logrando así que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lo protegiera.

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De esta forma, se decidió rescatar la construcción en 1973 y tras una serie de trabajos de ampliación y adecuación, fue inaugurado el Museo Universitario del Chopo el 25 de noviembre de 1975, mismo que perdura como tal hasta nuestros días.

Este museo además de la riqueza arquitectónica que conserva, también se caracteriza por el gran número de actividades que en él se realizan, privilegiando las manifestaciones populares de la cultura urbana con exposiciones, talleres y conciertos de rock mexicano que han convertido a este espacio en un auténtico foro de expresión de tendencias de vanguardia en la ciudad.

Además, en los alrededores de este museo se instala durante los fines de semana el famoso “Tianguis del Chopo”, centro de reunión de varias tribus urbanas.

En la actualidad, como parte del proceso de rescate y renovación de las zonas centrales de la Ciudad de México, este espacio fue renovado por el reconocido arquitecto mexicano Enrique Norten, a través de un proyecto con el cual se aumentó notablemente el espacio de exposiciones y se dotó al lugar de varios servicios adicionales, que lo colocan como uno de los centros de arte contemporáneo más destacados de América.

 

Ana E. Martínez-Gracida Núñez

Twitter: @Moroccotopo77