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Considerado una joya de la arquitectura barroca del Centro Histórico de la Ciudad de México, el Antiguo Palacio de Iturbide es un soberbio edificio, en cuya fachada sobresale la elegante combinación de la cantera y el tezontle, y es la única residencia palaciega del siglo XVIII que fue construida en cuatro niveles.

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Construido en un predio del siglo XVI, esta edificación perteneció a Don Gonzalo Juárez de Córdoba, y posteriormente a los condes de San Mateo de Valparaíso, quienes mandaron demoler el inmueble que ahí existía para construir el palacio actual.

Hacia 1779 dio inicio la construcción de un palacio, a cargo del arquitecto novohispano Francisco de Guerrero y Torres. La obra concluyó en 1785, constituyéndose como la única residencia particular de cuatro pisos en la Nueva España del siglo XVIII. Ninguna otra obra de la época tuvo el lujo y la nobleza de ésta, por lo que se le considera la obra maestra de la arquitectura civil novohispana.

Una vez terminado el movimiento de Independencia de México en 1821, el palacio le fue ofrecido a Agustín de Iturbide, primer jefe del Ejército Trigarante, para que residiera en él, y precisamente el 15 de mayo de 1822, Iturbide salió al balcón central para ser proclamado como Emperador de México por el Congreso Constitucional. De ahí el nombre de Palacio de Iturbide.

Luego de que el emperador lo dejara en 1822, sirvió de resguardo a los estudiantes del Colegio de Minería que esperaban el fin de las reparaciones de su plantel; más tarde sirvió para que la Academia de San Carlos administrara los derechos de la Lotería.

En 1847 fue cuartel de los estadounidenses, y entre 1851 y 1928, dio un giro al lujo, convirtiéndose en el Hotel Diligencias y luego en el Hotel Iturbide.

El estilo del edificio es un ejemplo de la interpretación del barroco español en la Nueva España, que incluye en los detalles decorativos elementos distintivos de las raíces indígenas de México. Su fachada está flanqueada por torreones, diversas molduras y relieves plenos de figuras mitológicas, como unos Hércules colocados bajo el balcón central y escudos nobiliarios. El patio principal conserva las arcadas consolidadas por medallones, las gárgolas, la ornamentación de la escalera y la cúpula de lo que fue el oratorio.

El edificio cuenta con tres pisos; el primero, muy alto, con entresuelo; el segundo a la manera convencional, y el tercero formado por dos torreones unidos por una galería, donde la portada lleva pilastras ricamente talladas, dos atlantes y un guantelete mixtilíneo.

Con el paso del tiempo, el palacio sufrió alteraciones al ser utilizado como lugar de despachos de alquiler. El edificio fue adquirido por el Banco Nacional de México como parte de su proyecto de rescate de la arquitectura virreinal, siendo concluidas las obras de restauración el 24 de marzo de 1972. Desde entonces es sede operativa de Fomento Cultural Banamex y entre sus restauraciones más importantes destaca la iniciada en 2002, la cual le devolvió a este inmueble el esplendor de sus mejores años.

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Actualmente, en él se exhiben las obras del acervo artístico de Banamex, además de presentar colecciones públicas y privadas de forma temporal. Otra de sus exposiciones permanentes está en el Museo de Sitio, en donde se exhibe la historia del Palacio de Iturbide. Ésta recrea una instancia del siglo XVIII y presenta una revisión de los diferentes usos y personajes que habitaron el edificio. También cuenta con una biblioteca, fototeca, talleres educativos, librería, tienda y salas de consulta, de video y multimedia.

En promedio, se realizan tres exposiciones importantes al año, siempre con el objetivo de fortalecer la personalidad histórica y artística del país. Algunas muestras se han distinguido por ahondar en temas originales y hacer planteamientos novedosos, así como por la cantidad y calidad de las piezas reunidas, algunas poco o nunca antes exhibidas.

 

Ana E. Martínez-Gracida Núñez

Twitter: @Moroccotopo77