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Miles de personas llegaron hoy a la Iglesia Bautista Misionera Friendly Temple en St Louis, para el funeral de Michael Brown, el joven afroamericano cuya muerte a balazos de un policía anglosajón generó violentas protestas en Ferguson, Missouri.

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Oraciones, canciones, sermones y lecturas bíblicas conformaron el servicio, en el que el ataúd con el cuerpo de Brown fue colocado frente al altar adornado con la gorra del equipo de béisbol de los Cardenales de St Louis, que solía portar.

El reverendo Al Sharpton, el orador principal, dijo al pronunciar su elogio que Michael Brown no quiere ser recordado por un motín. “Él quiere ser recordado como el que hizo que Estados Unidos lo tratara con la forma en que la policía va a vigilar”, dijo.

“Esto no se trata de ti. Se trata de justicia. Esto se trata de justicia”, aseguró Sharpton, un veterano de los derechos civiles de los afroamericanos en este país.

“Estados Unidos va a tener que llegar a términos cuando algo está mal, cuando tenemos dinero para dar material militar a las fuerzas de policía, pero no tenemos dinero para el entrenamiento y dinero para la educación pública y … nuestros hijos”, afirmó.

“No perdamos de vista el hecho de que este joven debería estar haciendo su segunda semana en la universidad”, indicó.

Sharpton tuvo duras palabras para los que reaccionaron a la muerte de Brown con la violencia y los saqueos.

“Se imaginan, están con el corazón roto, su hijo fue trasladado, desechado y marginado, y tienen que dejar su luto para hacer que tú controles tu ira, como si estuvieras más enojado que ellos”, indicó.

La madre de Michael Brown, Lesley McSpadden, lloró continuamente a lo largo del servicio mientras permanecía de pie en el ataúd que contenía el cuerpo de su hijo.

Los dolientes comenzaron a hacer fila más de tres horas antes del funeral, para poder ingresar al templo.

Una hora antes del inicio programado del servicio, a las 10:00 horas (16:00 GMT), la policía informó a quienes se encontraban en la fila que la iglesia había llegado a su capacidad de dos mil 500 personas.

Quienes no tuvieron cupo, fueron dirigidos a un auditorio adyacente con capacidad para mil personas, donde pudieron seguir el servicio a través de grandes pantallas de televisión.

El cuerpo de Brown será enterrado este lunes, pero la controversia sobre su muerte está lejos de terminar. Los fiscales no han determinado si el agente de policía, Darrel Wilson, de 28 años de edad, enfrentará cargos por la muerte de Brown.

Wilson mató a Brown el pasado 9 de agosto en un incidente que provocó varios días de violentas manifestaciones y disturbios a grado que el gobernador de Missouri, Jay Nixon, se vio obligado a desplegar por tres días a la Guardia Nacional para mantener la calma.

El incidente revivió las preocupaciones que se tienen en Ferguson, un suburbio al norte de St. Louis, Missouri, con una población de mayoría afroamericana sobre el trato que reciben del Departamento de Policía, constituido en su mayor parte por agentes de origen anglosajón.

(ntx)