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El voyeurismo es una parafilia que consiste en conseguir excitación y satisfacción sexual observando a otras personas desnudas o realizando algún acto sexual.

mujer en regadera

La persona voyeurista suele observar la situación desde lejos y de manera oculta, bien mirando por la cerradura de una puerta, por un resquicio, o utilizando medios técnicos como un espejo, una cámara, laptop con linterna pegada debajo de la mesa, etc. El riesgo de ser descubierto actúa, a menudo, como un potenciador de la excitación.

En algunas culturas, el voyeurismo se considera una perversión y varios países lo han clasificado como un delito sexual, para el cual se han establecido leyes que castigan a la persona que practica esta parafilia.

No obstante, en Egipto, un clérigo islámico emitió una fetua o edicto religioso en el que avala espiar a las mujeres mientras están en la ducha, pues la considera una práctica “con intenciones puras”.

El clérigo Usama al Qawsi sostuvo que el propio Mahoma avaló este tipo de prácticas en un hombre cuando se lo preguntó uno de sus acompañantes. “Si eres sincero y quieres casarte con ella, puedes esconderte y espiarla en secreto, ver las cosas que habitualmente no te deja ver antes del matrimonio”, dijo al Qawsi, en unas declaraciones posteriormente difundidas por la cadena Al Arabiya.

Cabe resaltar que en el Islam, está prohibido expresamente que la mujer soltera muestre a los hombres ajenos a su familia partes de su cuerpo que no sean cara o manos, sin embargo, Al Qawsi aseguró que Mahoma dijo que “si puedes ver algo que te haga querer casarte con ella, hazlo”.

Al saber de la fetua, el ministro de Religión de Egipto, Mohamad Mujtar, desautorizó a Al Qawsi y lanzó abiertamente una interrogante al clérigo: “¿dónde está la gloria y la masculinidad al ver a una mujer en la ducha? ¿Permitirías que se lo hiciesen a tu hija? Si estás de acuerdo, entonces no encajas en las sociedades conservadoras y civilizadas musulmanes y cristianas”, concluyó.