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Por primera vez, paleontólogos han podido reconstruir la armadura dérmica de los saurópodos titanosaurios, los últimos dinosaurios gigantes. La hazaña ha sido posible gracias a los fósiles hallados en el yacimiento del Cretácico Superior de Lo Hueco, en Cuenca, España.

dino

Estos dinosaurios desarrollaron unas peculiares estructuras, poco antes de desaparecer hace 66 millones de años. Concretamente, tenían una coraza compuesta por unos huesos muy grandes que estaban incrustados dentro de la piel.

Los saurópodos  pertenecen al grupo de los últimos dinosaurios gigantes que hubo en la Tierra, de acuerdo al estudio publicado en la revista PLoS One.

El yacimiento donde fueron encontrados albergaba numerosos fósiles de dinosaurios que fueron descubiertos en 2007, al realizarse obras, predominando los de saurópodos titanosaurios, el grupo de los animales más grandes que han pisado el planeta.

En el mundo solo han aparecido entre 30 y 40 huesos de este tipo, denominados osteodermos, entre ellos una veintena en Lo Hueco, que han permitido a los paleontólogos interpretar aspectos no conocidos de la apariencia externa de estos dinosaurios de cuello largo.

“Tenemos la colección más grande de osteodermos de saurópodos que se conoce de un único yacimiento en todo el mundo y eso nos ha permitido interpretar cómo es la morfología de esos osteodermos”, señala el paleontólogo de la Universidad de Madrid.

La armadura dérmica es como “un bicho raro”, porque sólo desarrollaron esta estructura “justo momentos antes de la extinción”.

Estos animales se conocen desde hace 200 millones de años hasta hace 66 millones de años y antes de su extinción desarrollaron la coraza, que incluía un hueso de 60 centímetros que producía una prominencia a la altura del lomo.

Sólo hay otro grupo de dinosaurios acorazados, los estegosaurios, que tienen un relativo parecido, pero aunque estos animales podían tener un tamaño grande, no es comparable al de los titanosaurios, que medían más de 20 metros.

Titanosaurio

Tras estudiar la morfología de los osteodermos aparecidos en Lo Hueco, los paleontólogos han hecho una propuesta de reconstrucción, porque el análisis de los fósiles han aclarado cómo encajaban o podían encajar las piezas óseas dentro de la armadura dérmica.

Los investigadores han deducido que los saurópodos titanosaurios llevaban los pinchos probablemente en la base de la cola y sobre todo en dos filas a lo largo del lomo.

Sin embargo, aún no se ha determinado claramente la finalidad que tenían estas estructuras; estudios que se hicieron principalmente en Madagascar (antes de la aparición de Lo Hueco) apuntaban a que los osteodermos podrían estar relacionados con la creación de depósitos de calcio para la puesta de los huevos, es decir que servirían como reservorio de sales construidos con una estructura de hueso.