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La tuberculosis es una de las enfermedades infecciosas más persistentes y más mortíferas en el mundo, que mata entre uno y dos millones de personas cada año, por lo que los científicos han debatido durante mucho tiempo sobre sus orígenes.

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Durante mucho tiempo se pensó que los europeos fueron los primeros en traer la tuberculosis al continente americano cuando llegaron en el siglo XV, pero un nuevo estudio sugiere que la mortal enfermedad estaba presente en la zona cientos de años antes de que Cristóbal Colón llegara a las playas americanas.

Pruebas genéticas revelan que los más probables primeros portadores de la enfermedad no fueron humanos, sino focas y lobos marinos.

Así es, estos simpáticos animales muy probablemente son los culpables de que se extendiera la tuberculosis a los seres humanos en África, y posteriormente la llevaron a América del Sur y se la transmitieron a los nativos de allí antes de que los europeos desembarcaran en el continente.

Cuando los europeos llegaron al que para ellos era el Nuevo Mundo, trajeron una ola letal de enfermedades. Se estima que cerca del 90 por ciento de los indígenas americanos murieron a causa de nuevas infecciones, pero la investigación de la Universidad de Tuebingen, de Alemania, sugiere que al menos una de estas bacterias, en específico la de la tuberculosis, ya estaba circulando en América.

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Para llegar a esta conclusión, los científicos desenterraron y analizaron tres antiguos esqueletos peruanos de mil años de antigüedad y que anteceden a la llegada de los españoles, que contienen ADN de cepas de tuberculosis para poder comparar el genoma, y lo que hallaron fue que esas antiguas cepas peruanas no eran las típicas europeas, asiáticas o africanas que se encuentran hoy.

El gran enigma era que mientras la enfermedad se estaba propagando alrededor de África, Europa y Asia hace mil años, los científicos no sabían cómo una nueva y extraña cepa había saltado a través del océano para afectar a los americanos, por lo que analizando, llegaron a la conclusión de que tal vez lo había hecho nadando. De esta forma, encontraron que las cepas de tuberculosis estaban más estrechamente relacionadas con cepas presentes en los pinnípedos, que son las focas y los leones marinos.