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A finales del siglo XIX, la Ciudad de México parecía aburrirse de las añejas construcciones de la capital colonial, ya consideradas anticuadas. Por ello, familias acaudaladas, junto con inmigrantes extranjeros, decidieron aprovechar el curso del Paseo de la Reforma y empezar a trazar una de las colonias que fuera y sigue siendo punto estratégico comercial y financiero, no sólo para los habitantes de la capital mexicana, sino también para los paseantes: la Colonia Juárez.

hotel geneve

Muchos de los edificios que hoy siguen en pie en esta colonia parecieran haber existido desde siempre. Cada uno tiene su propia historia, en ocasiones fascinante. Corría 1907, cuando el arquitecto canadiense Thomas Sinclair Gore concretó uno de sus sueños, edificando uno de los lugares emblemáticos de esta colonia, el Hotel Geneve.

Pionero en lo que respecta a la hospitalidad en esta zona de la ciudad y con una industria turística incipiente, el Geneve fue el precursor del turismo extranjero, era el hotel más moderno y elegante que ofrecía un sistema de hotelería muy europeo, un concepto totalmente novedoso que en México no se conocía, como era el tener teléfono y baño individual en cada habitación, establecer el servicio de operadora, tintorería y agencia de viajes. Todas estas características hicieron que este hotel se convirtiera en el centro de reunión más importante de México, en el que se hospedaban los personajes de la política, de la economía y de otros sectores nacionales y extranjeros más importantes de la época.

A lo largo de más de 100 años, muchos sucesos han marcado al Geneve, sobre todo durante la época de la Guerra, ya que con el espíritu de hospitalidad que lo ha caracterizado, se convirtió en zona neutral donde diplomáticos y gente extranjera encontraron refugio. Winston Churchill, Franz Mayer, Francisco Villa son sólo algunos de los personajes que estuvieron en el Geneve dándole prestigio a este legendario lugar.

Anécdotas sucedieron, como aquella que protagonizó Porfirio Díaz cuando se apareció públicamente en el hotel para comer el día en que estalló la Revolución Mexicana, o las visitas constantes, incluso sospechosas, de Charles Lindbergh y que posteriormente se sabría el motivo: su romance con la hija del entonces Embajador de Estados Unidos en México, Dwight Morrow, Ann Spencer Morrow, con quien se casaría más adelante.

Entrar al Hotel Geneve es transportarse en el tiempo a través de su arquitectura y decoración que evocan el estilo clásico europeo, donde el visitante descubre a su paso antigüedades y obras de arte que han sido parte de su historia y que lo han convertido en todo un clásico, sin que esto se traduzca en viejo y obsoleto. Por el contrario, es un hotel antiguo, pero va de la mano con lo moderno. Nunca ha dejado de ser actual en cuanto a instalaciones, tecnología y servicio. Ahora más que nunca se está reposicionando como un hotel legendario que a la vez ofrece calidez, armonía y estilo.

hotel geneve interior

Tal como sucede en las grandes ciudades del mundo que tienen un hotel emblemático, como en París con el “George V”; Londres con el “Hotel Savoy”; Moscú con su “Metropol” y Nueva York con el “Waldorf Astoria”, el Geneve fue por mucho tiempo el hotel más lujoso y representativo del país. Era todo un símbolo, pero fue olvidado poco a poco por las nuevas generaciones, por lo que en este nuevo milenio el hotel ratifica su deseo de ofrecer esa tradicional excelencia que lo caracterizó en el pasado y volver a ocupar el lugar que siempre tuvo.

Coincidiendo con la labor que llevó a cabo el Gobierno del Distrito Federal de rescate de la Zona Rosa, los actuales propietarios decidieron unirse y compartir esfuerzos, de tal forma que sometieron al Geneve a una remodelación que incluyó las áreas públicas (fachada, entrada, lobby, front desk, área de cocierge), la ampliación del bar, un nuevo restaurante, modificación de algunas habitaciones para convertirlas en suites; y la construcción de un SPA. Todo esto con el fin de devolverle a la Zona Rosa su prestigio, estilo y belleza, para convertirla en la mejor zona de México y recuperar el lugar que le correspondía: un centro cultural, de entretenimiento, social, comercial.

 

Ana E. Martínez-Gracida Núñez

Twitter: @Moroccotopo77