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Para muchas jóvenes, la anorexia dista mucho de ser peligrosa. Este trastorno alimenticio se vuelve su mejor compañía al hacerles creer que al perder tanto peso se verán hermosas y entrarán dentro de un estereotipo que ha inundado revistas, televisión, Internet y demás, una enfermedad que, en un instante, las podría llevar a la tumba.

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Aunque la anorexia se asocia a la baja autoestima, sentimientos de tristeza, autodestrucción y perfeccionismo, la proliferación de los foros “Pro Ana” en Internet, ha hecho que muchas chicas sientan orgullo y emociones positivas respecto a su condición.

Estos espacios se caracterizan por mostrar “historias de éxito” de chicas que lograron perder varios kilos, producto del trastorno y fotos de “thinspiration”, es decir, imágenes de celebridades delgadas que se usan como inspiración o meta del cuerpo que quieren conseguir.

María Eugenia Donoso fue una de estas víctimas de los cánones de belleza. A los 18 años incursionó en el modelaje en su país natal, Ecuador; pero la competencia realmente era alta y tenía que mantenerse delgada para ser seleccionada en pasarelas. Por ello, duplicó su rutina de ejercicio, dejó de comer ciertos alimentos y al paso del tiempo, empezó a rechazar la comida.

De 1.70 metros de estatura, llegó a pesar 44 kilos y a causa de la anorexia, perdió dientes, sufrió de insomnio y hoy tiene problemas en el hígado y la tiroides que le causan sobrepeso.

Ella estuvo a punto de morir por anorexia, pero hubo otro suceso que hizo que dejara de luchar contra su cuerpo: el fallecimiento de una de sus amigas.

A partir de ese momento, siguió un tratamiento psicológico, ganó varios kilos y sufrió una recaída. Intentó de nuevo perder peso con una “malla lingual”, un procedimiento relativamente nuevo y muy discutido que consiste en aplicar material quirúrgico sobre la lengua para eliminar la sensación del gusto e impedir la ingesta de sólidos, recurso que derivó en una infección que afectó los riñones de Donoso y todos estos trastornos cambiaron por completo su cuerpo.

Ya recuperada, decidió seguir su carrera y creó la primera agencia de modelos de talla grande de Ecuador, que agrupa a 20 modelos de catálogo que nada tienen que ver con las que se presentan en los desfiles de las grandes pasarelas mundiales.

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En esta agencia se imparten lecciones de maquillaje y modelaje en pasarela a mujeres con sobrepeso. Aquí ninguna rehuye a los espejos ni a las fotos. “Lo que queremos es mostrar un prototipo de belleza más apegado a la realidad, pero también queremos acoger a mujeres para reforzar su autoestima sin importar la talla”, señala Donoso.

Muchas mujeres acuden a su local atraídas por su historia. Donoso les cuenta que malvivió durante cinco años con anorexia y que pese a ganar peso no renunció al modelaje. “Esto no cambia el mundo. No va a cambiar al tipo que te dice gorda y se ríe, pero va a cambiar la manera en que tú lo recibes. Para llegar a esto tienes que aceptarte a ti misma”, sostiene.