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Rodeada por el bullicio de la Zona Rosa, en la calle de Praga número 11 se halla encajonada y escondida entre altas construcciones la Parroquia del Santo Niño de la Paz.

parroqua santo niño

Fue doña Catalina C. de Escandón, quien impulsó su edificación junto con un grupo de señoras de la alta sociedad porfirista, y la ofreció en 1929 al Arzobispado de México, porque ella ya no podía concluir las obras faltantes. Tres años después, la Secretaría de Gobernación autorizó la apertura del templo y se facultó al presbítero Alfonso Gutiérrez Fernández para ejercer el ministerio de su culto entre los miembros de la colonia alemana.

Esta parroquia es de estilo neogótico, de cantera. Se pueden observar dos torres, un doble arco, remate de vitral, ojos de buey y unos hermosos vitrales con diferentes santos y pasajes bíblicos como la Anunciación a María. Además, el recinto cuenta con hermosos candiles que penden del techo.

La puerta principal de madera remata con una cruz de cantera y la flanquean dos esculturas. De cada lado de la entrada principal hay una capilla con el mismo estilo, aunque las puertas de estas capillas son de hierro colado y las esculturas a los lados de cantera.

En el interior, en la parte superior, está el coro con un suntuoso órgano y un barandal de hierro forjado, y antes de la torre principal hay un reloj.

En uno de los costados del templo se encuentran la escultura del Sagrado Corazón de Jesús; a los lados, San José y la Inmaculada Concepción. En el otro lado está un cuadro de la Virgen de Guadalupe y a su derecha la escultura de la Divina Providencia.

No puede faltar la imagen del Santo Niño de Praga, de pie sobre una piaña, con nubes, coronado, con su túnica blanca, manto rojo y dorado. Abajo de cada vitral existe una lámpara para dar más luz al templo y a los lados de cada una de ellas están estaciones del Viacrucis.

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En el altar mayor, después del sagrario de filigrana, hay una pequeña cruz y sobre ésta hay una escultura de la Santísima Virgen hincada adorando al Niño Jesús en un nicho descubierto.

Su párroco asegura que en una ocasión él vio una fotografía fechada en 1909, donde podía apreciarse que el templo estaba en construcción, casi por acabar, pero que sin embargo aún no poseía el pico de hierro que hoy corona la torre. Ese “pico” es al parecer un pararrayos.

 

Ana E. Martínez-Gracida Núñez

Twitter: @Moroccotopo77