Karen Yarger, una vecina, le prestó a los policías una escoba para controlar al gato, y se mostró extrañada del comportamiento del felino, pues ella ha sido testigo de que ha formado parte de la familia por años, aunque tiene sus “cinco minutos” en los que nadie entiende lo que le pasa.

Finalmente, las mujeres lograron ser rescatadas de las “garras” de “Cuppy”.

Éste no es el único raro caso de que un minino mantenga secuestrado a su dueño. Recientemente, otro gato en Oregón hizo lo mismo, luego de que atacara a su bebé y dejara atrapada a la familia en una habitación.