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En el pasado, un cuerpo con un poco más de grasa era tomado como sinónimo de salud y poder económico. De hecho, en la antigüedad y antes de la Revolución Industrial, la falta de dinero para algunas personas era causa de una gran desnutrición, por lo que quienes tenían un cuerpo un poco más “esponjosito” eran apreciados.

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Pero la modernidad llegó, y con ella se sustituyó el modelo de cómo debía ser un cuerpo perfecto. La verdad, todos quisiéramos un cuerpo esbelto como el que se muestra en las revistas, en la televisión, en la web y eso no tiene nada de malo, pero el problema empieza cuando en vez de tener la convicción de querer cambiar nuestro cuerpo a través de un método saludable que incluya una dieta balanceada, ejercicio, motivación y disciplina, se recurre a métodos que atentan contra la salud de la persona.

Es común que los jóvenes y adolescentes se preocupen por su imagen corporal. Muchas veces, se obsesionan con cosas tan insignificantes que a los adultos pueden parecernos una tontería, y están siempre pendientes de las cosas que pueden mejorar: quieren estar delgados, andar a la moda, con un rostro perfecto y un cabello impactante. Sin duda alguna, no es fácil, más en una sociedad en la que el culto al cuerpo está presente en cada rincón.

No es un secreto que en Internet hay páginas web, foros, grupos y blogs donde casi cualquier persona puede ingresar y dar consejos para lograr ese cuerpo tan deseado y envidiado, sin darse cuenta de que en realidad están promoviendo trastornos alimenticios que pueden llevar, incluso, a la muerte.

A esto se le agrega el hecho de que las redes sociales tienen un gran peso sobre la imagen, donde se comparten también fotografías con la esperanza de imitar los parámetros de belleza que en muchos casos son poco saludables.

Por ello, ahora hay una nueva tendencia en las redes sociales que no discrimina peso ni edad y tiene que ver con un fenómeno que busca enseñar a las mujeres a amar sus cuerpos: las “fatkinis”.

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El “fatkini” llega en un momento en que millones de usuarios de Instagram y Twitter están obsesivamente mirando fotos de celebridades y modelos con la esperanza de ser como ellas, pero dentro de esta microcomunidad de mujeres, se comparten además historias alrededor del mundo, el cómo “perder el odio y no los kilos” a través del hashtag #losehatenotweight”, ideado por Gabi Gregg, una bloguera estadounidense.

Bajo la consigna #fatkini, miles de mujeres con sobrepeso están subiendo fotografías de sus cuerpos voluminosos, y lo mejor del caso es que incentivan a otras a sumarse, lo que nos indica que esta tendencia no es algo casual, sino que representa un desafío a los cánones de la época, donde la norma dicta que sólo vale tener un cuerpo de “Barbie”.

En este siglo se impuso la creencia de que ser bella cuesta, lleva trabajo y la identidad corporal es algo frágil debido a los cambios de valores y de referencias que marcan el culto al cuerpo femenino, a su imagen y a su cuidado, confundiendo el cuerpo con el ser.

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Gracias a esta tendencia, muchas mujeres de curvas pronunciadas han comenzado a utilizar bikinis, con lo que ponen en manifiesto que están “transgrediendo” la regla de que las mujeres gordas no usan estas prendas.

Se espera que este movimiento incite a las empresas de moda a mirar al mercado de los “gorditos” y se den cuenta de que el modelo de belleza que reivindican no es el real, con lo que se podría lanzar una línea de tallas más grandes sin sacrificar la moda.