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El “efecto rebote” o “efecto yo-yo” es la más temida de las consecuencias de muchas dietas, ya que si no adelgazamos a base de una modificación de hábitos, difícil será sostener la pérdida de peso, además de que éste generalmente se produce con las dietas “milagro” o muy restrictivas.

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Según un estudio reciente, las personas que recuperan peso con el denominado efecto “yo-yo”, tienen más probabilidades de desarrollar resistencia a la insulina y, a la larga, diabetes.

Especialistas en obesidad y nutrición indican que existe una predisposición a desarrollar Diabetes Mellitus Tipo 2 en aquellos pacientes que han vuelto a ganar peso tras haberlo perdido en una dieta, basados en una investigación realizada a un grupo de 136 pacientes obesos que siguieron una dieta hipocalórica de ocho semanas para bajar de peso y al finalizarla, trataron de mantenerse en el peso alcanzado.

Entre cuatro y seis meses después del tratamiento, fueron reevaluados para comprobar si habían alcanzado su objetivo y habían logrado evitar el llamado “efecto rebote”, que suele producirse en algunos pacientes tras este tipo de restricciones alimentarias.

En las evaluaciones que se les realizaron, se atendió de forma especial los niveles de irisina, leptina y adiponectina, para determinar la diferencia entre las cantidades iniciales, al final de la dieta y después del periodo de seguimiento.

Los resultados no dejaron lugar a dudas: de los 136 pacientes analizados, el 50 por ciento recuperó el peso perdido y después de comprobar sus analíticas y observar altos niveles de irisina en sangre, fueron clasificados como resistentes a la insulina, es decir, que trascurridos entre cuatro y seis meses tras la dieta, aquellos que recuperaban peso presentaban resistencia a la insulina y dicha resistencia se asociaba con niveles elevados de irisina.

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Este dato parece contradictorio, puesto que la irisina es protectora de deficiencias en el metabolismo de la glucosa, aunque sobre ésta todavía queda mucho por estudiar. No obstante, se establecen distintas hipótesis sobre su comportamiento.

Debido a esto, es de vital importancia que todo aquel paciente que tenga un grado de obesidad mida los valores de irisina antes de que se sometan a terapias para perder peso, ya que esto podría predecir una alteración futura en la glucosa corporal de los pacientes, lo que, a su vez, podría provocar que sufran Diabetes.