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El comisionado de Grandes Ligas, Bud Selig, está ansioso por escribir un libro, enseñar historia y descansar cuando se retire este invierno.

Major League Baseball Commissioner Bud Selig speaks at news conference to announce new collective bargaining agreement with players in New York

Está en su última campaña en activo, pero antes de irse confía presentar a su sucesor, posiblemente este jueves, luego de que los 30 dueños de los equipos se reúnan en Baltimore para elegir a un nuevo comisionado.

Un comité de siete hombres redujo una larga lista a tres finalistas: el jefe de operaciones de Grandes Ligas, Rob Manfred; el director de los Medias Rojas de Boston, Tom Werner; y el vicepresidente de negocios de Grandes Ligas, Tim Brosnan.

“El proceso ha funcionado tal y como pensé que lo haría. Les entregué una gran lista con nombres, y estos nombres estaban allí”, dijo Selig.

Para ganar la elección del jueves, un candidato tiene que recibir el voto de al menos 23 dueños. El comisionado se ha abstenido de manifestar públicamente su respaldo a algún aspirante a sustituirlo, después de 22 años en el puesto.

Consultado sobre la posibilidad que no salga un ganador, Selig replicó y comentó que “la comisión de siete individuos ha hecho un excelente trabajo”. Lo que no ocurrirá es que Selig cambie de parecer y quiera seguir al mando de MLB.

Selig deja un deporte con proyección pero con muchos pendientes como el caso de Biogénesis y los controles antidopaje, permisos más abiertos para sus peloteros de asistir a ligas invernales y Clásico Mundial, así como la calendarización del mismo, las políticas de contratación de los peloteros cubanos y las restricciones que existen con ellos, ajustes en reglas como la repetición instantánea y las colisiones en “home”, un posible perdón a Pete Rose para poder volver al béisbol organizado y hacer más atractivo el Home Run Derby antes de que se pierda. Todo esto, una prueba del gran paquete que le quedará al sucesor.