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Fumar provoca de forma artificial una sensación de placer, tranquilidad y una moderación del estado de ánimo. Debido a estos efectos y la velocidad con la que están asociados con el consumo de nicotina, el fumar es altamente adictivo.

adiccion nicotina

Una persona se vuelve adicta a los cigarrillos debido a la rápida acción de la nicotina en los centros de placer del cerebro. Cuando se fuma un cigarrillo, la nicotina entra al torrente sanguíneo y en 15 a 20 segundos comienza a trabajar en el cerebro.

Recientemente, investigadores españoles demostraron por primera vez la implicación de una proteína, la cannabinoide de tipo 2 (receptor CB2), en los efectos adictivos de la nicotina, lo que podría abrir nuevas vías terapéuticas para el tratamiento de esta dependencia.

El estudio fue dirigido por catedráticos de Farmacología de la Universidad Miguel Hernández de Elche, en Alicante, en colaboración con científicos de las universidades de Valencia y Pompeu Fabra, de Barcelona.

En el estudio, los investigadores exploraron diferentes aspectos relacionados con la adicción a la nicotina, entre ellos, los efectos del ambiente, la capacidad para autoadministrarse nicotina y el síndrome de abstinencia. También, se identificaron varias alteraciones cerebrales vinculadas a los cambios observados en los estudios de conducta.

Los mecanismos que “enganchan” cuando se consume nicotina no se conocen con precisión, pero se ha sugerido que algunos circuitos cerebrales pueden desempeñar un relevante papel en la acción reforzante que aumenta el deseo de consumo de la droga.

La identificación de un nuevo receptor, cuya manipulación farmacológica sea capaz de reducir la dependencia del tabaco, podría resultar una interesante herramienta para el tratamiento de esta adicción.

Uno de los investigadores explicó que para el estudio se observó a varios ratones, los cuales carecen del receptor CB2 y que no mostraron ningún tipo de preferencia por aquellos ambientes asociados a la administración de la nicotina en la prueba de condicionamiento de preferencia de lugar.

Tampoco fueron capaces de realizar la tarea necesaria para lograr autoadministrarse la droga, fenómenos que también fueron observables en los ratones tratados con el fármaco AM630, que bloquea la acción de los receptores CB2.

Estos hallazgos sugieren que dichos receptores desempeñan un papel crucial en la regulación de los efectos que la nicotina produce en el cerebro.