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La Unión Europea apoyará el envío de una misión humanitaria a las regiones de Lugansk y Donetsk si el gobierno ucraniano lo aprueba y si Naciones Unidas lidera esta misión.

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El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, comunicó a los presidentes de Rusia y Ucrania, a través de varias llamadas telefónicas, que la Unión Europea está dispuesta a apoyar el envío de una misión humanitaria a las regiones del este de Ucrania solo si el gobierno ucraniano lo aprueba y si Naciones Unidas se encarga de liderar dicha misión.

El grupo de los Veintiocho marcará una especie de línea roja con la que pretenden evitar que la misión humanitaria se convierta en una operación militar encubierta de Moscú en las regiones orientales de Ucrania, tal y como denunció la OTAN la semana pasada.

La posición que ha adoptado la Comisión Europea va de acuerdo con el planteamiento de el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, quien en los últimos días ha reiterado la disposición de su gobierno a aceptar la ayuda humanitaria solo si esta es internacional y no es acompañada de militares.

Poroshenko también ha exigido que la misión esté supervisada por las fuerzas armadas de su país.

Este domingo, el ministro de asuntos exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dijo que Vladimir Putin está negociando un acuerdo con las autoridades ucranianas, la ONU y la Cruz Roja para el despliegue de una misión en apoyo de la población civil en Donetsk y Lugansk.

El enfrentamiento armado en Lugansk y Donetsk ha provocado una fuerte distorsión en los servicios básicos necesarios para la ciudadanía. Este conflicto ha provocado 117,000 desplazados internos y cerca de 168,000 personas refugiadas en Rusia.

Debido a esto, Bruselas hará pública esta semana una nueva línea financiera de ayuda humanitaria, aunque hasta el momento el monto no ha sido definido.

En las conversaciones entre Putin y el presidente de la Comisión Europea, éste reiteró la postura de la Unión Europea en relación con la integridad territorial ucraniana, e hizo hincapié en el descontento por parte de los Veintiocho con el veto ruso sobre las importaciones agrícolas europeas.

Ambos mandatarios acordaron mantener todos los canales de comunicación abiertos entre Bruselas y Moscú.