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Tomar conciencia sobre la importancia de una alimentación balanceada, en particular en la ingesta del desayuno, ayudará a evitar o controlar la diabetes.

Desayuno diabetes

La diabetes es una enfermedad crónica degenerativa incurable, cuyas complicaciones van desde la ceguera hasta la falta de funcionamiento en los riñones, lo que puede provocar la muerte.

De acuerdo con la Federación Internacional de la Diabetes, en 2011 fallecieron 4.8 millones de personas en el mundo debido a consecuencias derivadas de dicha enfermedad, y en México se registraron 70 muertes por cada 100 mil habitantes.

“No me da tiempo”, “no me gusta ir con el estómago lleno a trabajar” o “nada se me antoja” son algunos de los pretextos que usamos para evitar desayunar, ya sea por poca disposición de tiempo o por flojera para hacerlo; sin embargo, el desayuno es la comida más importante del día debido a que el organismo estuvo expuesto a un ayuno prolongado durante la noche, por lo que requiere energía con la que llevará a cabo las actividades de la vida cotidiana.

Tras horas de ayuno, el cuerpo necesita reponer las fuentes de energía. En el desayuno, se aportan alimentos ricos en carbohidratos que provocan un aumento de la glucosa en sangre. Este aumento causa la secreción de la insulina y ésta permite el paso de la glucosa a las células para que puedan utilizarla como fuente de energía.

Si el cuerpo no recibe alimentos tras el ayuno de la noche, no recibirá energía, por lo que se llevarán a cabo formas alternativas para utilizar energía de los depósitos de lípidos o aminoácidos. A largo plazo, si las células no reciben glucosa, estas modificaciones en el metabolismo pueden causar diabetes tipo II.

Adquiriendo el hábito de tomar un buen desayuno cada mañana podemos prevenir el desarrollo de ciertas enfermedades, entre ellas la diabetes. Un buen aporte de nutrientes a primera hora de la mañana ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre y de esta forma se evitan las subidas repentinas de la misma.