Seleccionar página

El amor es química, emoción, sentimiento y quizá, un poco de metafísica. Al menos, esto último se deduce de la historia de una pareja californiana, que se casó hace 62 años y cumplió su promesa de vivir juntos “hasta que la muerte los separe”.

hasta la muerte

Una conmovedora historia propia de un guión de Hollywood, pero en la que una vez más la realidad supera la ficción, es la de Don y Maxine Simpson. Él tenía 90 años y ella 87. Maxine tuvo que ingresar en el hospital debido a su avanzado cáncer y Don la acompañó al grado que, para poder permanecer a su lado, pidió instalar una cama a lado de la de su esposa para poder dormir agarrados de la mano.

La enfermedad estaba muy avanzada y la pareja era consciente de que su vida juntos estaba llegando a su fin. Quizá por ello, Don se dedicó durante los últimos días a revisar álbumes de fotos y a tratar de arrancarle alguna sonrisa a su esposa mientras recordaba las viejas historias.

Ellos se conocieron en un boliche en el pueblo californiano de Bakersfield en 1952, y se casaron ese mismo año. Don trabajó para el ejército de Estados Unidos como ingeniero civil, por lo que la pareja vivió algún tiempo en Alemania, donde adoptaron a una pareja de mellizos de 18 meses de nacidos que vivían en un orfanato. Al regresar a Bakersfield, ella comenzó a trabajar como enfermera y él fundó su propia empresa de ingeniería.

Don y Maxine recorrieron casi todo el mundo. Su aventura viajera se prolongó varios años y también colaboraban con numerosas asociaciones culturales y asistenciales. El amor incondicional que se profesaban mutuamente siempre estuvo presente.

Sin embargo, nadie podría esperarse lo que sucedió cuando ella murió. Don estaba sano, sus problemas de salud se limitaban a los simples achaques propios de su edad, pero Maxine iba perdiendo cada vez la batalla contra el cáncer. Cuando a ella le llegó el último aliento tras la desgastante enfermedad, él le agarró de la mano y, de cierta forma, abrazó también la muerte.

Melissa Sloan, nieta de la pareja, asegura que su abuela murió primero, y unas horas después, cuando su cuerpo estaba siendo retirado de la cama, su abuelo falleció junto a ella, por lo que fotografió a sus abuelos en sus últimos momentos, tomados de la mano, una imagen que nos confirma que el verdadero amor “hasta la muerte”, sí existe.