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Argentina se resiste a aceptar el fallo proclamado por la justicia de Estados Unidos que la condenó a pagar los fondos buitre y otros bonos. 

CFKHague

Al cumplirse los ocho días de que Argentina no pudo pagar su vencimiento de deuda, dado que el bloqueo judicial le obliga a abonar primero a los fondos buitre, el gobierno de Cristina Fernández inició los trámites para apelar dicha sentencia ante el Tribunal Internacional de La Haya.

El tribunal con sede en Holanda aclaró que solo analizará el fallo si el gobierno de Barack Obama lo acepta. La demanda de Argentina es contra Estados Unidos por presunta violación de su soberanía y por el bloqueo judicial que le impidió seguir pagando la deuda reestructurada mientras no se salden los fondos especulativos que equivalen a 1,300 millones de euros.

Thomas Griesa, juez estadounidense responsable del fallo contra Argentina, convocó a una nueva cita para el litigio el día de hoy. Todavía no se ha hecho público de que temas tratará esta audiencia, algunos creen que rechazará la jurisdicción de La Haya.

Analistas señalan que la apelación debería llevarse ante la Organización Mundial de Comercio, no ante La Haya, pero ninguna puede intervenir en el caso sin la autorización por parte de Estados Unidos.

En la década de los 90, Argentina se sometió a la justicia de Estados Unidos cuando se emitieron títulos públicos bajo legislación de ese país para capturar más fondos. Parte de ese pasivo es lo que hoy reclaman los buitres. En la reestructuración de 2005 y 2010, los gobiernos de los Kirchner canjearon bonos bajo la ley estadounidense por otros con menor valor pero con la misma jurisdicción

El fallo definitivo de Estados Unidos no solo bloqueó los pagos de deuda refinanciada en este país, sino también en Europa y Japón.