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El gobierno de Angela Merkel canceló un contrato millonario para construir un centro de entrenamiento militar en Moscú. 

EntMiliRus

El día de ayer, el gobierno alemán decidió iniciar una peligrosa guerra económica y política con Rusia al aplicar una medida altamente simbólica y que puede traer repercusiones negativas para Berlín.

A una semana de que la Unión Europea llegara a un acuerdo sobre imponer sanciones económicas a Moscú por no hacer suficiente para frenar y rebajar la tensión en la crisis ucraniana, Berlín anuló un contrato millonario que había suscrito la empresa Rheimetall para construir un centro de entrenamiento de combate para el ejército ruso.

Esta medida fue acordada por el ministro de economía, Sigmar Gabriel, conjuntamente con la canciller Angela Merkel.

La decisión del gobierno alemán va más allá de las sanciones impuestas por la Unión Europea, que hacían excepción con los negocios que se habían acordado previamente. Gabriel admitió que las nuevas sanciones dañarían a la economía alemana pero que eran necesarias por el bien y la paz de Europa.

Rheinmetall se había comprometido a construir una instalación donde unos 30 mil soldados al año podían ser adiestrados en técnicas de combate modernas en la ciudad de Mulino, al este de Moscú. El proyecto tenía un costo de 120 millones de euros.

La decisión de cancelar este proyecto es la primera medida efectiva que adopta el gobierno alemán después de que la canciller Merkel dijera que si Moscú no cambiaba su política en Ucrania, Europa volvería a ver a sus vecinos de Rusia como una amenaza.

Debido a la fuerte interdependencia entre Moscú y Berlín, la posición del gobierno de Merkel cuando estalló la crisis fue bastante diplomática. Por esto evitó aprobar sanciones contra Rusia e intentó la vía del diálogo para buscar una solución, postura que ha cambiado radicalmente, como lo refleja la sanción anunciada.