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La vocera del departamento de Estado, Jen Psaki, declaró que los enviados a Cuba provocaron la organización social y la democracia en la isla bajo la apariencia de iniciativas cívicas y de salud. 

JENPSKAI

Estados Unidos ha reconocido que envió a jóvenes latinoamericanos a Cuba dentro de un programa para promover la organización social y la democracia en la isla bajo la apariencia de nuevas iniciativas cívicas y de salud.

Hace poco, la existencia de este programa fue revelada durante un reportaje de una agencia de noticias estadounidense que señalaba el carácter de la operación ya que servía para impulsar la organización de grupos opositores al gobierno cubano.

Jen Psaki, la vocera del departamento de Estado, mencionó que el objetivo era cooperar en temas de interés social en Cuba pero independientemente del gobierno en La Habana.

Este programa fue desarrollado por la agencia del gobierno estadounidense para la asistencia internacional e impulsó actividades culturales, limpiezas en las comunidades y siembra de árboles además de un taller sobre la prevención del Sida.

El taller sobre el Sida sirvió para promover la organización de la sociedad civil y permitirle a las personas tener acceso a información que de otra manera no habrían conocido.

Los jóvenes extranjeros, al parecer, carecían de un entrenamiento en operaciones clandestinas y de un plan de seguridad mientras realizaban actividades que son ilegales en Cuba.

Este programa siguió después de que La Habana arrestara en 2009 al estadounidense Alan Gross por contrabandear a ese país equipos de espionaje con una condena de quince años.

El descubrimiento de este programa se da cuatro meses después de que Estados Unidos admitiera que implementó un proyecto de red social en Cuba para desestabilizar el gobierno comunista en la isla.