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La Ciudad de México tiene vocación lacustre y ribereña. Nacida en medio de un lago, alimentado por 51 ríos, fundó su riqueza y su poder sobre la abundancia natural que el medio proveía, sus canales fueron hasta hace algunas décadas vía de transporte. 

paseo del rio

De ese pasado, sólo queda el recuerdo en los nombres de nuestras calles y colonias como la Ribera de San Cosme, Santa María la Ribera, Río Mixcoac, Río Churubusco, Río Magdalena, por mencionar tan solo algunos ejemplos. Este último aún conserva, a la altura de la calle Francisco Sosa y hasta los Viveros de Coyoacán, su cauce abierto.

El Río Magdalena nace en el cerro de San Miguel, en la Sierra de las Cruces de la Delegación Cuajimalpa de Morelos, y es alimentado por los manantiales ubicados en Los Dinamos. Corre a cielo abierto por La Magdalena Contreras hasta llegar a la presa de Anzaldo.

El siguiente tramo fue entubado por 1930 como parte de las obras de modernización y sanidad urbana, y de esa manera atraviesa San Jerónimo Aculco, Tizapán, por el actual Eje 10 Sur, San Ángel y Chimalistac, por la calle Paseo del Río, en la Delegación Alvaro Obregón.

Vuelve a salir a la superficie junto a la iglesia de Panzacola en Coyoacán y corre a lo largo de los Viveros de Coyoacán, hasta unirse con el Río Mixcoac y desembocar en el Río Churubusco.

En la época prehispánica, el río era conocido como el Gran Río de Coyoacán, y se encontraba bajo el dominio de Iztolinqui, cacique de Coyoacán. El actual nombre surgió cuando Hernán Cortés encomendó a los dominicos la evangelización de los habitantes originarios de esta zona. Entonces los frailes nombraron a María Magdalena como la patrona de los indios conversos, es entonces cuando el río toma el nombre de la santa católica.

A la altura de Chimalistac, otro de los lugares por donde atraviesa el río se entubó y se construyó una calle empedrada, donde en la actualidad se siguen conservando los puentes que se construyeron cuando la orden de los Carmelitas tenían su huerta en estas tierras.

puente paseo del rio

Entre los puentes destaca uno en especial; el “puente del púlpito” por sus dimensiones y la tradición asociada a él, ya que en el estrado que se encuentra sobre el puente, los alumnos del colegio de San Ángel ensayaban sus sermones mientras los profesores y los demás alumnos los escuchaban desde la ribera del río.

Además, estos puentes han sido utilizados para rodar escenas de varias películas, entre ellas “La Vida inútil de Pito Pérez” en 1969, de Roberto Gavaldón; y “Los Caifanes” en 1966, de Juan Ibáñez. Sin embargo, la obra más emblemática creada en las cercanías del río, y en la que es mencionado, es la novela “Santa”, de Federico Gamboa, la cual se adaptó en 1931 para llevarla a la pantalla grande, siendo Chimalistac el mejor de los sets para la versión cinematográfica de esta obra.

 

Ana E. Martínez-Gracida Núñez

Twitter: @Moroccotopo77