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El té es una bebida milenaria y la segunda más consumida en el mundo, después del agua natural. Según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que cada día se toman entren 1.8 y 2 mil millones de tazas de té.

Taza de te

La sabiduría popular y estudios científicos le atribuyen múltiples beneficios, desde combatir la diabetes hasta ser aliado contra el cáncer.

Además de hidratarte, según las hierbas con las que hayas preparado el té, también puede ser que estés aportando vitaminas y minerales a tu organismo.

Dependiendo de la afección que desees tratar, escoge la infusión adecuada y bébela a diario para obtener resultados.

Ten en cuenta que para preparar un té con todas sus propiedades, éste debe reposar al menos 15 minutos y no debe añadirse azúcar o edulcorantes; si fuera necesario podrías endulzar solo con miel.

– Té de menta: La menta es una hierba muy fácil para cultivar en casa, así que puedes preparar un té de menta para aliviar diferentes problemáticas como gases, distensión abdominal, espasmos musculares y náuseas.

– Té de jengibre: El jengibre es una raíz en auge, mucha gente recurre a ella para hacer una infusión fresca para aliviar afecciones estomacales o mareos, e incluso para calentar el cuerpo cuando hace frío. Es un remedio ideal si la combinamos con miel y limón exprimido para beber durante los estados gripales.

– Té de manzanilla: Es una infusión que alivia variados procesos inflamatorios, pero también es buena para combatir el insomnio, ayuda a la digestión, la tos y la bronquitis, además para aliviar resfriado o fiebre.

– Té de bálsamo de limón: Otra hierba muy fácil de cultivar, perfecta para tomar una infusión helada en los días de calor y también para evitar que los niños tengan pesadillas por la noche. También puedes utilizarla para levantar el ánimo y aumentar la concentración.

– Té de diente de león: El diente de león es un potente regenerador del hígado y también favorece la producción de bilis para evitar problemas digestivos.