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El beber refresco en la dieta normal ha ganado adeptos en países donde antes no existía este hábito. El problema se origina cuando ese consumo se realiza en detrimento de otras costumbres más sanas como el beber agua, leche, jugos o batidos naturales.

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Los niños y adolescentes son quienes más consumen estas bebidas, siendo precisamente los más propensos a sus efectos nocivos y los que más impacto publicitario reciben de este mercado.

Al día de hoy, sabemos que beber una lata de refresco es consumir alrededor de ocho cucharadas de azúcar refinada; sin embargo seguimos consumiéndolas. Aquí te dejamos, nueve razones para evitar las gaseosas:

1.- Asma: El benzoato de sodio que contienen las bebidas gaseosas es un preservativo, incrementa el sodio general de la dieta y reduce nuestra habilidad de absorber el potasio. Algunas reacciones al benzoato incluyen urticaria recurrente, asma y eczema.

2.- Problemas en los riñones: Los refrescos contienen niveles altos de ácido fosfórico que se han asociado con cálculos renales y otros problemas de los riñones.

3.- Exceso de azúcar: 20 minutos después de beber una gaseosa, el nivel de azúcar en la sangre incrementa rápidamente causando una explosión de insulina. El hígado responde convirtiendo el azúcar en grasa. 40 minutos después, la absorción de cafeína termina. Las pupilas se dilatan, la presión sube, y como respuesta, el hígado lanza más azúcar a la sangre.

4.- Obesidad: La relación entre la obesidad y las gaseosas es tan estrecha que los médicos calculan que por cada refresco consumido, la probabilidad de desarrollar obesidad incrementa 1.6 veces. El 70 por ciento de las enfermedades cardiovasculares son causadas por la obesidad, mientras que el 42 por ciento del cáncer de colon y de mama es diagnosticado en individuos obesos y el 30 por ciento de operaciones de la vesícula biliar están relacionadas a este padecimiento.

5.- Disuelve el esmalte dental: El azúcar y ácido de las bebidas gaseosas disuelven fácilmente el esmalte de los dientes, cuando las caries llegan al nervio, la raíz y el área en la base del diente, éste puede morir, y si no se trata a tiempo, se puede formar un absceso.

6.- Enfermedades cardíacas: La mayoría de las gaseosas contienen jarabe de maíz alto en fructuosa, un endulzante que recientemente ha enfrentado muchas críticas. El jarabe de maíz alto en fructuosa se ha relacionado con un riesgo más alto de síndrome metabólico, una condición que se ha asociado con un riesgo más alto de sufrir diabetes y enfermedades cardíacas.

7.- Complicaciones reproductivas: Las latas de refrescos tienen una cubierta de resina que contiene un químico utilizado en botellas y contenedores de plástico que arruinan el sistema endocrinológico, potencialmente causan pubertad prematura y anormalidades reproductivas y cáncer.

8.- Osteoporosis: Las gaseosas contienen ácido fosfórico y una dieta con altos niveles de fosfato se ha relacionado con el rompimiento de huesos y una probabilidad más alta de desarrollar osteoporosis. Cuando el fosfato es excretado a través de la orina, jala calcio consigo, eliminando así este mineral esencial del cuerpo.

9.- Diabetes: Aquellas personas que beben gaseosas frecuentemente tienen un riesgo 80 por ciento más alto de desarrollar diabetes tipo 2. Aproximadamente el 10 por ciento de los costos médicos anuales en Estados Unidos, se deben a la diabetes.