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La soya es un alimento que se consume desde hace mucho tiempo, casi cinco mil años, y del que se reconocen múltiples beneficios para la salud. Es rica en proteína, lo que hace que sea una alternativa para vegetarianos.

soya productos

Sin embargo, aún hay debate sobre los posibles beneficios y peligros de comer soya. ¿Es buena para nuestra salud o debemos evitarla? La realidad es que la soya tiene efectos tanto nocivos como benéficos para la salud, todo depende del tipo y de la cantidad que ingerimos.

Mientras que la soja es uno de los alimentos básicos en los países orientales, su consumo en occidente cada vez está tomando más fuerza. Sus bondades nutricionales, especialmente para la salud de la mujer y para mantener en forma el corazón, la han posicionado en un lugar prioritario y cada vez es más frecuente encontrar todo tipo de productos que la incluyen en su composición.

De hecho, los expertos en nutrición la consideran la legumbre más completa, pues cada cien gramos contienen 35 gramos de proteínas, así como ocho aminoácidos esenciales, grasas insaturadas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y fibra.

Más allá de los alimentos enriquecidos con esta legumbre, también aparece como un ingrediente invisible en multitud de productos, sobre todo en los procesados y en los de comida rápida como alitas de pollo, nuggets y lasañas, entre otros. Se estima que hasta el 70 por ciento de los alimentos de consumo habitual contiene soya sin que el comprador lo sepa.

La razón de su empleo radica en que se trata de una proteína muy barata que además cuando se muele, da como resultado un aceite vegetal de alta calidad. Sin embargo, si se procesa a altas temperaturas, su grasa puede convertirse en los populares ácidos grasos trans, perjudiciales para la salud.

Durante la menopausia, muchas mujeres han encontrado en la soya el remedio para paliar las molestias propias de esa etapa, así como para evitar el tratamiento hormonal sustitutivo. Esto se debe a la presencia de isoflavonas, las cuales actúan como estrógenos naturales que pueden atenuar los síntomas del síndrome del climaterio como los sofocos, el insomnio y las alteraciones del carácter, entre otros.

Sin embargo, cuando la sintomatología es importante y molesta, los fitoestrógenos, tanto de la soja como de sus derivados, no van a ser suficientes. El hecho de que no tengamos estudios a largo plazo con suficiente evidencia científica supone una limitación para su manejo, sobre todo durante largos periodos de tiempo.

Asimismo, la inclusión de la soya en la dieta habitual está relacionada con un menor riesgo de padecer cáncer de mama. Se ha visto que en las mujeres orientales en las que existe un consumo del producto desde la infancia sí hay una menor incidencia de algunos tipos de cáncer, entre ellos el de mama, pero tampoco es garantía de prevención total.

Uno de los motivos por lo que la soya ha adquirido popularidad en los últimos años, se debe a sus efectos sobre el perfil lipídico. Gracias a su composición nutricional, disminuye los niveles de colesterol “malo” y aumenta el “bueno”. Este efecto reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, así como la tendencia a subir de peso.

La presencia de la soya en multitud de lácteos puede hacer pensar que su consumo previene la osteoporosis. Sin embargo, hay quienes advierten de que todavía hay mucha especulación al respecto, pues el cuerpo absorbe igual el calcio de la leche de soya que el de la de vaca.

Pese a las bondades de este alimento, conviene dejar claro que su consumo puede interferir a la hora de asimilar ciertos nutrientes, pues posee inhibidores de la tripsina, que son sustancias que interfieren en la digestión de las proteínas en el intestino, disminuyendo, no sólo de las proteínas de la misma, sino de las de cualquier otro alimento que se ingiera junto a ella.

Asimismo, hay un importante número de casos con alergía alimentaria a este producto, lo que se convierte en un verdadero problema para el que lo padece, pues como se mencionó, la soya aparece en gran cantidad de productos, muchas veces de forma enmascarada.

Sea cual sea el motivo que nos motive a consumir este producto, lo mejor es incluir ciertas porciones de soya en nuestra dieta sin descartar por ello, otros alimentos que son igual de importantes para la nutrición.