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Bueno, a pesar de que el tener un compañero para compartir gastos es una gran ventaja, muy posiblemente haya conflictos en cuanto a personalidades se refiere o, de plano, no se lleven nada bien por motivos que tienen que ver con el día a día.

vivir solo

Cierto, vivir con alguien requiere paciencia, tolerancia y respeto, pero cuando estos simplemente no son posibles de encontrar en el otro, lo mejor es que cada quien agarre su camino y si después de la experiencia de vivir con un “roomie” no te fue agradable, quizá tu opción sea vivir solo.

Claro, aquí no tendrás con quien compartir gastos sino que la parte financiera recaerá toda sobre ti, pero al final, el espacio será completamente tuyo. Los beneficios de vivir solos son muchos, pero hay que tomar algunas precauciones para evitar que ese mood tristón nos alcance.

Si eres una persona responsable y estas dispuesta a comprometer tiempo en otro ser vivo, puedes considerar adoptar un perro o un gato. Tener un amigo peludo en casa, te va a distraer lo suficiente. Además puedes conocer gente nueva cuando lo saques a pasear o al veterinario, pero eso sí, antes de llevarlo, se debe informar uno si el lugar donde te mudaste, acepta mascotas.

Cuando vives solo, te tienes que convertir en un “multichambas”. Si algo se rompe, tú lo arreglas porque no hay nadie que te pueda ayudar de inmediato. Así que aprovecha y no veas un problemón en esa regadera tapada, mejor busca un buen tutorial en Internet y aprende a destaparla. ¿Quieres una nueva lámpara? Intenta hacerla, te sentirás de maravilla cuando te des cuenta que eres más independiente y autosuficiente.

Si no te gusta la cocina, pues va siendo hora de que le vayas agarrando el modo porque nadie lo hará por ti. Quizá al principio sea difícil y la comida no tenga sazón o, peor aún, no le calculas a las porciones, pero la práctica hace al maestro, así que antes de que vayas a invitar a unos amigos a cenar, arma menús y ve cocinando hasta que te quede “en el punto” tu platillo. Ya que lo tengas dominado, entonces sí, a invitar se ha dicho. Lo importante es que compartas tiempo con tus amigos, los hagas sentir apreciados y por qué no, aproveches para demostrar tus recién adquiridas habilidades culinarias. 

Todos tenemos momentos de tristeza; es normal y es saludable, pero hoy en día hay, la tecnología es buena para solucionar esos “bajoneos”. Así que antes de que te tires por completo a la depresión, llama a tu amigo, mándale un mail a tu papá, plática por skype con tu mamá o mándale un mensaje.

Vivir sola tiene enormes ventajas, puedes decorar como quieras, dejar una torre de platos sucios si te place, caminar en ropa interior por la casa o cantar a todo pulmón mientras barres. No tienes que compartir el control, el baño o la cocina y eres libres de hacer lo que quieras.

Esa nueva independencia que estás experimentando puede ser muy liberadora, pero también te puede aislar y hacerte sentir sola. Además, puede que te llegues a sentir tan cómoda estando sola, que te cueste estar mucho tiempo con otras personas.

Cuando vives con alguien más, te ves obligado a negociar, comprometerte y compartir con otras personas. Pero cuando estás sola, es muy fácil que te quedes atorada en “tus formas” de hacer las cosas y eso puede afectar tu habilidad de comunicarte y trabajar sobre los conflictos que se presentan con otras personas.

El reto es encontrar un punto medio. Si bien, los amigos ayudan, pero no siempre estarán disponibles, por lo que hay que hay que buscar nuevas opciones para crear nuevas relaciones como un club de lectura, tomar una clase de algo divertido por lo menos una vez por semana, ir al cine, al teatro o salir a caminar. Si llenas tu agenda con actividades que te hagan interactuar con otros y salir de tu casa, no te verás sobrepasado por el hecho de vivir solo.