Seleccionar página

Uno de los trastornos que con más frecuencia afecta a la población es la enfermedad ácido péptica, definida como el conjunto de síntomas y signos debidos a la acción de los jugos digestivos, que son ácidos, sobre estructuras que no están preparadas para entrar en contacto con ellos, como es el caso del esófago, o que han perdido la capacidad de protegerse de aquellos, como puede suceder con el estómago o el intestino.

original_ulcera_abdomen

Lesiones como la gastritis o la esofagitis hacen parte de los trastornos agrupados bajo tal denominación, pero son las úlceras las más conocidas.

Las úlceras son lesiones de la mucosa del estómago o el duodeno ocasionadas por el ácido gástrico que secreta el estómago a fin de facilitar la digestión.

Se les llama úlceras pépticas tanto a las que se generan en el estómago (gástricas) como en el intestino delgado (duodenal).

Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero los más comunes son: eructos o sensación de acidez, vómitos, poco apetito, pérdida de peso, sensación de cansancio y debilidad, sangre en las heces, dolor en el pecho.

Entre las principales causas que permiten la afectación de la mucosa gástrica se encuentra la bacteria denominada Helicobacter Pylori, siendo la causante del mayor porcentaje de los casos. Se sabe en la actualidad que la bacteria penetra las células que recubren estómago y duodeno y cambia las condiciones del entorno para protegerse a sí misma del ácido gástrico. En ese proceso, daña las barreras de protección de las células y éstas se ven afectadas por las secreciones digestivas, causando la lesión.

El papel que se le atribuía a otros factores como las comidas muy condimentadas, el exceso de estrés y la mala alimentación entre otros, como causantes de la enfermedad ha pasado ahora a ser el de factores que pueden agravar o hacer más evidentes los síntomas de una úlcera ya existente.

Entre el pequeño porcentaje de úlceras en las que no participa Helicobacter pylori, se cuentan las denominadas úlceras de estrés, lesiones no asociadas, como pudiera pensarse, a las preocupaciones y tensiones de la vida diaria sino a los cambios en el funcionamiento normal del cuerpo ante situaciones de salud graves, como las que se presentan ante una hospitalización en una sala de cuidados intensivos.

Para diagnosticar las úlceras, los métodos más comunes son la endoscopía, que permite observar el estómago y el duodeno a través de una cámara, al tiempo que permite la toma de muestras del tejido (biopsia), el análisis de heces y de tejido del estómago, a fin de detectar la presencia del Helicobacter Pylori.

De no atenderse, las úlceras pépticas pueden ocasionar graves consecuencias como sangrados internos, obstrucción intestinal e, incluso, la perforación del intestino.

El tratamiento es combinado; cuando de trata del Helicobacter Pylori, se recomienda el uso de antibióticos, o si es causada por el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, se recomienda suspender su uso. También es común la administración de fármacos denominados “bomba de protones” que reducen la producción de ácido gástrico, se recomiendan medicamentos especializados para proteger la mucosa gástrica.

La intervención quirúrgica a veces es necesaria para manejar las complicaciones de la úlcera como por ejemplo sangrado, perforación u obstrucción, que no responden a otro tipo de tratamiento. Pero sin duda, la mejor manera de protegerse es mediante una dieta balanceada evitando alimentos irritantes como el café, el té, chocolate y refrescos de cola, salsas picantes y fumar tabaco.