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Este modismo lo empleamos cuando queremos remarcar que un acontecimiento desencadenará graves o violentas consecuencias.

armar gorda

Su origen se engloba dentro de una serie de acontecimientos históricos en España que desembocaron en una revolución.

A mediados del siglo XIX, España era una potencia en franca decadencia; había perdido la mayoría de sus territorios coloniales en América y el descontento en la población crecía sin pausa.

Ante tal debacle, comenzó a generarse un movimiento que estalló en 1868 y al cual se le llamó “La Gorda”, que fue como en Sevilla nombraron a la revolución en contra de la reina Isabel II, con el general Prim como líder de los progresistas antiisabelinos a la cabeza.

Esta forma de llamar a la revuelta puede apreciarse en el libro En aquel tiempo. Vida y milagros del magnífico caballero Don Nadie, publicado en 1929 por el escritor Luis Montoto, donde se lee:

“Esperábamos a La Gorda. En cafés y tabernas, en las plazas y en las calles, sin miedo a la policía, se preguntaba: ¿Cuándo se va a armar?…”

Esta revolución, conocida más tarde en el resto de España como La Gloriosa o La Septembrina por haberse producido en ese mes, pretendía el establecimiento de la 1a. República y acabó con la reina saliendo de España rumbo a Francia.

Así que después de haberse “armado la gorda”, es decir, la revolución, la paz llegó de nuevo a tierras españolas. La expresión, sin embargo, quedó para siempre en nuestro idioma llegando hasta nuestros días, y aunque ya no tiene una connotación de guerra o alzamiento militar, sí se refiere a cualquier tipo de problema más o menos grave, que puede tener grandes consecuencias.