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La familia es el principal círculo social que una persona puede tener, por lo que es fundamental realizar actividades que fomenten la convivencia entre los integrantes para lograr un sano desarrollo emocional y cognitivo.

familia hermanos

Tener una buena relación con los hermanos y padres fortalece los vínculos afectivos y mejora la autoestima de cada uno de quienes la conforman.

La relación entre hermanos puede ser la más gratificante que se desarrolle durante la vida, a pesar de la complejidad y los obstáculos que se tengan que enfrentar.

La relación entre los hermanos cuando son pequeños está cargada de situaciones propias de la edad. Los niños rivalizan por pura inseguridad ante la atención de los padres.

La diferencia de edad también es un obstáculo en más de una ocasión, para una perfecta relación entre hermanos. Es normal que el mundo de un hijo adolescente esté ajeno al universo infantil del hermano menor. Pero en la edad adulta tendemos a poner energía y dedicación en nuestras relaciones con la pareja, con amistades e incluso con nuestros padres. Sin embargo, esto generalmente no sucede en las relaciones con nuestros hermanos. Desde la niñez, las relaciones fraternales se caracterizan por altibajos, los cuales pueden empeorar en la edad adulta y llevar al rompimiento completo de la relación.

Realmente es posible tener una buena relación con los hermanos, incluso ya adentrada la edad adulta cuando probablemente cada quien ha hecho su vida por separado. Con esfuerzo y determinación se podrá solventar los problemas fraternales. Para lograrlo, primero se debe dejar a un lado las nociones “idealistas” de cómo debería ser la relación con ellos. Es decir, se debe modificar las expectativas que se tienen hacia la relación con los hermanos.

Hay que tomar en cuenta también que se requiere de únicamente una persona para cambiar la mecánica familiar. Una vez logrado esto, será posible implementar las siguientes estrategias:

1.- Evaluar si las dinámicas de la niñez aún están presentes en la relación actual. Hay que determinar también si existen discrepancias en cuanto a la niñez que se compartió. Entre algunos hermanos no existe consenso en cuanto a la historia familiar.

2.- En lugar de permanecer con las memorias familiares personales, se debe de conocer las versiones de los hermanos. De esta forma, se logrará tener una visión más completa de la situación global y con ello, se podrá comprenderlos mejor.

3.- Hay que ser más afectivo y cariñoso con los hermanos. Hay que procurar tratarlos con cortesía y cordialidad, tal y como se haría con las amistades.

4.- Hay que reconocer también las reacciones que se tienen hacia los hermanos para evitarlas al máximo, y así, modificar aquellas conflictivas. Si se tiende a reaccionar agresivamente, lo más seguro es que ellos se pongan a la defensiva. En cambio, si no se muestra agresión, no tendrán de qué defenderse.