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Una nueva realidad se impone. Las familias monoparentales, que siempre se salieron de lo convencional o de lo establecido, son cada vez más frecuentes. El concepto de madre soltera y el modelo familiar que implica es común desde hace tiempo, pero ¿y el de padre soltero?

padres solteros

En México es escasa la información que se tiene sobre este sector de la población. Simplemente sus garantías como proveedores y administradores del hogar se ven borradas o desdibujadas, esto porque tradicionalmente el cuidado y la crianza de los hijos es de la madre. Incluso, no hay una ley que proteja a los padres solteros como tal.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en cuatro de cada 100 hogares mexicanos el hombre es responsable de sus vástagos, solo o con la ayuda de otros miembros de la familia. Además, en el país existen más de 38.6 millones de hombres, de los cuales 18.8 millones son papás, pero también hay padres solteros que no cuentan con el respaldo de su cónyuge o pareja, los cuales representan un 1.6 por ciento.

La tendencia a la alza del número de hogares con un padre soltero es parte del crecimiento en general del número de niños criados por personas solteras.

En la actualidad, muchos padres enfrentan la difícil situación del divorcio, viudez y abandono. En algunos casos, los niños se quedan con las madres, pero también hay casos en los que el hombre se convierte en padre soltero y es quien debe velar y cuidar por sus hijos.

Estos hombres, que siguen siendo un porcentaje mucho menor al de las madres solteras, deben enfrentarse por un lado, a las dificultades siempre sujetas a criar a un niño, más al hecho de no compartir esta labor con nadie y, además, a una especie de prueba que les plantea la sociedad, que no espera o no cree que un hombre pueda realizar esta tarea satisfactoriamente.

Esta realidad se ve cada vez más en la calle y también en los juzgados. Son ya muchos los padres que piden la custodia compartida para poder disfrutar y cuidar de sus hijos a diario, y no sólo cuando lo estipula el régimen de visitas, pero desgraciadamente son pocos los que logran satisfacer sus reivindicaciones con este reconocimiento judicial.

Es cierto que, tradicionalmente, las mujeres solían ser amas de casa y se dedicaban casi en exclusiva, y sin gran apoyo del marido, al cuidado de los hijos, pero ahora las madres también trabajan mayoritariamente fuera de casa y ellos no siguen siempre el patrón de padre ausente y poco involucrado en la educación de los niños.

Aceptar la responsabilidad total de los hijos no es tarea fácil, hay que conjugar muchas obligaciones, desde el trabajo fuera de casa, hasta preparar la comida, arreglar el hogar, lavar la ropa, ayudar a los niños en las tareas escolares, entre muchas otras actividades.

Para ello, hay algunos puntos claves que el hombre debe de tomar en cuenta. La base para lograr el éxito como padre soltero es hablar con los hijos sobre los valores, límites y reglas que se establecerán en el hogar, además de mantener siempre un ambiente de respeto y cooperación. De esta manera, se podrá organizar mejor el tiempo.

Otro punto es seguir una rutina diaria, de esta manera la hora de la comida puede convertirse en un momento en que puedan compartir lo que les sucedió durante el día, mostrarles siempre atención, valorar sus triunfos, pero también establecer límites para brindarles una educación de calidad y con valores morales.

A pesar de la carga familiar y las múltiples obligaciones diarias, debe sacar tiempo para sí mismo, para estar con sus amigos y llevar a cabo aquellas actividades que le gustan. No por esta nueva situación debe abandonar el deporte, la lectura o cualquier otra afición que tuviese antes.

Mantener una buena relación con los hijos es fundamental, eso sí, sin caer en un compañerismo excesivo. Los roles deben estar claros, el padre es ante todo la autoridad, a quien se debe obedecer.

En definitiva, es un hecho que ahora, debido a la evolución que han experimentado las funciones de los padres y madres dentro de la familia, se valoran en mayor medida las acciones del padre y se exige su presencia como figura importante para el desarrollo de los hijos. Esto propicia una posición alentadora para los padres solteros, ya que poco a poco se juzga menos y se entiende más la forma en cómo se desarrollan, lo que trae como consecuencia una mejor aceptación y desempeño en su vida.