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Uno de los órganos a los que pocas veces prestamos atención son los ojos, pues olvidamos que también requieren de revisiones periódicas que deben ser realizadas por un especialista.

ojos oftalmologo

De esta manera se puede detectar a tiempo cualquier padecimiento, uno de los cuales, es el glaucoma, que es la segunda causa de ceguera en México.

De acuerdo con información del Consejo Nacional de Población, en México viven 31 millones de personas mayores de 40 años, grupo que presenta más esta enfermedad, por lo que la prevalencia es de 600 mil a un millón 200 mil individuos; de los cuales 10 por ciento perderá la vista totalmente.

El glaucoma es un trastorno ocasionado por el aumento en la presión del globo ocular, que daña al nervio óptico ocasionando ceguera irreversible. Esto ocurre porque el ojo se encuentra lleno de un liquido claro llamado humor acuoso que se produce constantemente en su parte posterior y sale por la parte frontal. Sin embargo, cuando este líquido no se drena, ocasiona el aumento en la presión ocular.

Existen diversos tipos de glaucoma, siendo el más común el llamado de Ángulo Abierto, que aparece después de los 35 años y aunque se desconocen sus causas, se considera que cuenta con un componente genético. Asimismo, se sabe que afecta con mayor frecuencia a quienes sufren padecimientos vasculares como diabetes o hipertensión.

Otro tipo de glaucoma es el secundario, que es causado por el uso de algunos medicamentos como los corticoides y por algunas enfermedades sistémicas, así como el de de Ángulo Cerrado que ocurre por un cambio en la posición del iris del ojo y el de tipo congénito que está presente desde el nacimiento.

En muchas ocasiones, el paciente no acude a tratamiento porque en sus primeras fases el glaucoma no genera síntomas hasta que se reduce el campo visual periférico, se ven manchas o se presenta dolor en ojos y visión borrosa.

Desafortunadamente para entonces la enfermedad es irreversible, por lo que una vez que se presenta esta pérdida en la calidad de la visión, solamente se puede evitar que progrese. En caso de no atenderse, provoca ceguera total.

Los tratamientos pueden ser mediante fármacos que reducen la presión en el ojo, con un procedimiento láser denominado trabeculoplastía o con cirugías convencionales especializadas.

Como ocurre con cualquier padecimiento, lo mejor es la detección temprana, por lo que es importante acudir al oftalmólogo una vez al año.