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Al convertirnos en padres, nuestra tarea principal consiste en cuidar y proteger a nuestros hijos, mostrarles el mundo y encaminarlos a desarrollar habilidades para que logren su independencia. Protegerlos de cualquier peligro o daño es un instinto natural en todo padre. Es algo que se desarrolla sin darse cuenta desde el momento en que esas pequeñas criaturas vienen al mundo.

sobreprotección

Sin embargo, a veces esa necesidad de cuidado toma matices que van más allá de lo que podría ser saludable para los hijos, llegando al extremo de la sobreprotección.

En el afán de que los hijos no se expongan a situaciones eventualmente peligrosas y eliminar cualquier posibilidad de sufrimiento, muchos padres tienden a sobreproteger a sus hijos, lo que podría tener consecuencias nefastas en ellos según los psicólogos.

Esto tiene mucho que ver con tres factores, cuya tendencia tiende a aumentar. Por un lado, tenemos pocos hijos y la tasa de natalidad en nuestro país va descendiendo, por lo que como consecuencia, los niños se convierten, sin quererlo, en el centro de la familia.

La falta de tiempo, junto con un exceso de tolerancia y permisividad han dado paso a un ambiente de sobreprotección que puede resultar tan perjudicial como el autoritarismo, pues los padres desean compensar sus ausencias dándoles a manos llenas a los hijos.

Y por último, el acceso cada vez mayor e inmediato a la información, sobre todo de noticias catastróficas, lo que genera en los padres miedo a que les pase algo a sus hijos.

Es un tanto lógico que todos los padres quieran lo mejor para sus hijos: los mejores alimentos, los cuidados médicos más avanzados, la ropa más bonita y los juguetes más modernos, pero bajo esta premisa algunos de ellos envuelven a sus niños entre algodones sin darse cuenta hasta qué punto pueden perjudicar con ello el desarrollo de su personalidad.

Los padres sobreprotectores son aquellos que se pasan horas preocupándose de sus hijos, y aunque muchas veces no tiene que ver con el hecho de mimarlos, sí existe una implicación emocional intensa y excesiva que, además, conlleva la necesidad de controlar al hijo. Todo esto lleva a una dependencia entre ambos, aunque aparentemente pueda parecer una relación estupenda, esto puede traer grandes problemas en el futuro de los hijos, que se manifestará de forma palpable en su edad adulta y puede llegar a convertirse en problemas de personalidad.

Para saber si somos padres sobreprotectores existen algunos síntomas comunes que van desde dedicar cuidados excesivos desde los primeros meses de vida, hasta disculpar los errores de los hijos echándole la culpa a otros como podría ser en sus relaciones escolares.

Por lo general, estos padres no permiten la libertad de movimiento de los chicos, al imaginar que puede haber mucho riesgo si acceden a que haga actividades que creen son peligrosas. Este tipo de actitudes lo que puede generar en el chico es aislamiento y una dificultad para relacionarse con niños de su edad.

Otro síntoma es hablar como si el niño fuera una posesión nuestra. Efectivamente, es nuestro hijo, pero no un objeto. Esto se distingue en las expresiones del padre o la madre al referirse a que todo lo bueno o malo les ocurriera a ellos mismos (“no me come”, “ya me gatea”, “se me ha enfermado”).

¿Qué es lo que lleva a un padre a ser sobreprotector? La necesidad de un padre/madre de sobreproteger a sus hijos se puede deber al temor que sienten respecto al hecho de que sus hijos crezcan y comiencen a ser independientes, pues esto les hace sentir innecesarios o que el vínculo con sus hijos se está rompiendo. Mientras sus hijos más dependan de ellos, mejor se sentirán, pues les genera una sensación de seguridad que normalmente no poseen.

Los padres deben entender que la sobreprotección es muy dañina para sus hijos y que les trae consecuencias negativas a largo plazo, por lo que se debe aprender cómo corregir, poner límites y dejarlos crecer. Si esto no resulta, se puede buscar ayuda profesional para disminuir la ansiedad y adquirir estrategias adecuadas para manejar los miedos e inseguridades, y también aprender métodos de crianza saludables para los hijos.

Lo más importante es aceptar que se está sobreprotegiendo a los hijos, pues muchos padres no se dan cuenta de esto, ya que si fueron criados de la misma manera, para ellos es simplemente la forma que conocen y lo ven como algo natural.