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Todos, en muchos momentos a lo largo de la vida tenemos sueños, imágenes mentales en las que se dibujan anhelos que deseamos porque significan un beneficio para nosotros mismos y, en ocasiones, también para quienes nos rodean.

Female rock climber rappelling.

Quizá en el camino nos topemos con resistencias, exigencias, gente que no nos agrade o que nos ponga obstáculos para conseguir nuestra meta. Incluso, nosotros mismos podemos llegar a ser nuestros enemigos.

La perseverancia comienza cuando convertimos aquel anhelo, aquel sueño, en un objetivo o meta. En ese momento, lo intangible, lo que flota en una dimensión incierta, comienza a ganar terreno en nuestro mundo para convertirse en una realidad, y para mantener el proceso es indispensable tener fe, la seguridad de que lo deseado se concretará, la convicción que aunque no lo vemos en este preciso momento, existe y se verá concretado.

Una vez que el objetivo está claro y la fe activa, debemos emprender toda acción que nos lleve al resultado deseado, insistir y persistir. Tener conciencia que el camino no será fácil y que todo lo que vale cuesta, pero estar dispuesto a enfrentar lo que venga, y estar seguros y convencidos a cada momento que el sueño se realizará. Este pensamiento nos ayudará a superar obstáculos.

La perseverancia se define como la disciplina de la determinación, una “necedad” en el mejor de los sentidos, a alcanzar la meta, y después las subsecuentes, como si de abrir puertas se tratará, pues no nada más es abrir la principal sino hacer un esfuerzo para terminar abriendo la trasera.

Una persona disciplinada en la determinación, muchas veces, es una persona de éxito, porque no toma esperanza en la suerte ni se atiene al favor de los demás, sino que se vale de su esfuerzo, de su automotivación, aprende de logros y fracasos, descubre sus fortalezas y debilidades, sabe manejar los comentarios positivos y negativos para potenciar los resultados, y en el mejor de los casos, encuentra que sus logros y el poder para alcanzarlos provienen de Dios.

Con la perseverancia, se obtiene la fortaleza y esto nos permite no dejarnos llevar por lo fácil y lo cómodo. Cuando hablamos de este valor, valdría la pena tomar un papel y ver nuestros propósitos para revisar si los estamos cumpliendo.

Por otro lado, a veces no conocemos realmente a fondo nuestras capacidades para poder establecer objetivos que realmente podamos alcanzar. Cualquier meta que emprendamos, debe de estar acompañada de los medios que vamos a utilizar para conseguirla, y pensar qué nos hace falta para alcanzarla. Estas herramientas son nuestras habilidades, posibilidades y conocimientos, y pensar cómo aplicarlas.

La perseverancia requiere sentido común y pensar que tal vez no lo logremos de inmediato; sin embargo, es importante volverlo a intentar porque ésta nos brinda estabilidad, confianza y es un signo de que estamos madurando o tomando conciencia de nuestra responsabilidad ante las cosas.

Enfrentar los retos sin miedo, con un compromiso pleno y decidido para cumplir con nuestra vocación, aprender a valernos por nosotros mismos y trabajar con empeño, serán las claves para materializar nuestros sueños y alcanzar nuestras metas.