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El sitio Comet ISON Observing Campaign de la NASA publicó un texto titulado In Memoriam, en honor del que se pensaba sería el cometa del siglo, C/2012 S1, más conocido como ISON. Este objeto nació hace 4.5 billones de años y murió oficialmente el 28 de noviembre, según la comunidad internacional de especialistas en cometas.

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Para ser considerado un “cometa del siglo”, ISON tenía que haber sobrevivido a su perihelio, es decir a su punto de mayor cercanía con el Sol, y ser visto a simple vista por gran parte de la población en los dos hemisferios de la Tierra. Sin embargo, los pasados 28 y 29 de noviembre se fragmentó. Los astrónomos aún esperan al que será el cometa del siglo XXI.

ISON es un cometa de los llamados Rasantes al Sol; cometas que en su órbita pasan muy cercanos a esta estrella, a menos de un millón 400 mil kilómetros o menos. ISON transitó a un millón cien mil kilómetros de la estrella, señaló Mario de Leo Winkler, miembro fundador de la Sociedad Astronómica Nibiru de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Debido a que era la primera vez que pasaba por el Sol, a diferencia de los cometas periódicos que han pasado más de una vez, resultaba muy complicado predecir qué sucedería con él.

Según los videos obtenidos con las cámaras de la nave espacial SOHO (Solar and Heliospheric Observatory) de la NASA y la Agencia Espacial Europea, ISON superó las expectativas en algunos aspectos; por ejemplo, se había predicho que en su camino al Sol su brillo sería tan intenso como Venus, pero el cometa superó al del planeta.

El momento más crucial fue justo cuando llegó a un millón doscientos mil kilómetros del Sol e incrementó su brillo y, aunque en las imágenes de SOHO se vio que sobrevivió a su perihelio, un poco más adelante interactuó con otro material eyectado por el Sol y desapareció, convirtiéndose en una nube de gas y de polvo.

El especialista del Instituto de Astronomía dijo que después del Cometa Lovejoy, ISON es el segundo cometa rasante que se sabe que sobrevivió su paso al Sol, por lo menos a su perihelio, aunque luego se desintegrara en una segunda interacción.

Si bien, ISON no llegó a ser el cometa del siglo, si permitirá a los científicos conocer mucho más sobre la interacción del Sol con los cometas, gracias a los instrumentos para observar cada uno de los momentos de su acercamiento al astro.

Fuente: DGDC UNAM