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Las personas con un mayor nivel de estudios son las que más recurren a la automedicación y tienen menos disposición para acudir a un médico cuando presentan algún malestar, reveló un estudio elaborado por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México.

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Dicho estudio, aplicado a personas con una edad promedio de 39 años, también reflejó que 11 por ciento utiliza antibióticos sin consultar al médico, a pesar de que sólo pueden adquirir ese tipo de fármacos con receta médica.

“Los porcentajes de quienes acuden al médico como primer medida cuando se sienten mal, se reducen conforme se incrementa el nivel de estudios; 47 por ciento de personas con primaria y secundaria manifiestan ir al doctor, 38 por ciento de quienes tienen preparatoria y 29 por ciento de gente con estudios superiores”, indicó.

De la primera reacción de personas con estudios de primaria y secundaria cuando se sienten mal, 47 por ciento fue preguntarle a un amigo qué tomar, otro 47 por ciento con preparatoria dijo que ir a la farmacia y preguntar qué tomar y con estudios superiores prefieren esperar a que pase el malestar el 52 por ciento.

La encuesta también reflejó que a mayor grado de estudios, es menor la mención de riesgos al automedicarse, pues aunque lo primero que respondieron todos los grupos encuestados fue el peligro de intoxicarse, las personas con posgrado son las que menos lo perciben con 37 por ciento.

Asimismo, 40 por ciento de los que estudiaron preparatoria y siete por ciento con licenciatura y posgrado dice que no hay riesgo grave.

Otro riesgo mencionado por 18 por ciento de las personas con primaria y secundaria fue que no sirva el medicamento y el único riesgo que perciben de manera más clara quienes tienen estudios superiores es el de los probables efectos secundarios al tomar medicinas sin receta.

Respecto a la pregunta sobre los principales encargados de regular la política de automedicación en México, 40 por ciento de los encuestados señaló a las instituciones de salud y 38 por ciento al gobierno.

Ello a pesar de que el 20 de mayo del 2009, tras la epidemia de influenza humana A(H1N1), se publicó en el Diario Oficial un acuerdo por el que se determinan los lineamientos a los que estaría sujeta la venta y dispensación de antibióticos, y que la obligación de garantizar ese derecho a la salud es el Estado.

(Notimex)