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Ante encontradas manifestaciones a favor y en contra del aborto en España, el gobierno del presidente Mariano Rajoy aprobó una reforma que pondrá fin al derecho a interrumpir el embarazo en las primeras 14 semanas de gestación.

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Esta nueva iniciativa incluye la prohibición de llevar a cabo un aborto aunque se presenten malformaciones del feto y sólo se admitirá como condición para optar por el aborto legal hasta la semana 22 cuando suponga un grave peligro para la salud física o psíquica de la madre, que deberá estar sustentado con dos dictámenes de médicos especializados.

En caso de violación, se permitirá sólo hasta la semana 12 y también se deberá presentar una denuncia policial y dos informes médicos; mientras que para menores de edad, ahora tendrán que presentar la autorización de los responsables de la patria potestad y tendrá que ser una decisión unánime de los dos padres, lo que antes no se requería.

La legalización del aborto es un fenómeno muy reciente -y siempre discutido y contestado en todos los sitios- que empezó en Estados Unidos en 1973 y desde ahí se fue extendiendo a Europa, primero, y después al resto del mundo.

El aborto encuentra cada vez más resistencia en muchas partes del mundo, e incluso en Estados Unidos, donde empezó este fenómeno. En este país, ya una mayoría de la población se define como “pro-life” y no como “pro-choice”, según una reciente encuesta Gallup ; y más de la mitad de los Estados de la Unión han aprobado en los últimos años leyes restrictivas del aborto con una cadencia que sigue en aumento.

Por otra parte en la Europa occidental, el aborto es objeto de amplio debate social en países como España, Irlanda, Francia o Italia, donde se está cuestionando cada vez mas la amplitud de criterios para su utilización.