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En un verdadero desafío contra la “Liga de la decencia” y las “buenas conciencias”, decenas de mujeres se congregaron en las playas de Ipanema, una de las dos más famosas de Río de Janeiro, para exigir la legalización del “topless”.

topless

La convocatoria se lanzó por redes sociales a iniciativa de la actriz Cristina Flores y la productora cultural Ana Ríos, quienes aprovecharon el primer día del verano carioca para protestar contra la “arbitrariedad” que supone la prohibición a las mujeres de exhibir sus senos en la playa.

El “toplessazo”, como ha sido bautizado este reclamo, ha generado un debate que se ha extendido por internet, la prensa y la televisión, en el que numerosos juristas han exigido una modernización del Código Penal brasileño, que data de 1940, y contiene artículos en “defensa de la moral” que, para muchos, han quedado desfasados y que consideran esta práctica como un “atentado al pudor”.

Aun cuando eran pocas las mujeres sin sujetador, la manifestación fue respaldada por ambos sexos que aplaudieron la iniciativa y se sumaron a ella para exigir “igualdad de derechos”. Incluso, hombres optaron por ponerse los sujetadores de sus mujeres para manifestar su apoyo y dejar claro “ese absurdo legal”.

La actriz Cristina Flores indicó que el motivo que la impulsó a promover esta iniciativa fue haber sido víctima directa de esa normativa, cuando tuvo un altercado con elementos de la policía al posar para un fotógrafo con el pecho desnudo en la playa, quienes le advirtieron que en ese lugar había niños y familias y que ese acto era obsceno.

Por su parte, Ana Ríos sostuvo que es una “contradicción discriminatoria” la ley, pues en tiempo de Carnaval hay muchas mujeres que desfilan completamente desnudas y que en la playa haya que ocultar los senos, por lo que exigió la abolición de esta norma que “criminaliza el cuerpo femenino”.