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Estudios realizados por expertos de la UNAM sugieren que es posible que la pigmentación rojiza que se acumula en ciertas partes de animales, como los picos de las aves, se encuentre influenciada por la exposición de esos organismos vivos a ambientes contaminados.

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Los carotenos son las sustancias químicas responsables de la coloración de frutas y verduras. En los animales, mientras más carotenos tiene un individuo, más color tendrá y más sano estará. Mediante estudios de química computacional se encontró que ciertos carotenos reaccionan con contaminantes como el cobre y el cadmio, y se convierten en sustancias más rojas.

Esas investigaciones abren un nuevo panorama en el que se contempla que, contrariamente a lo que se ha pensado, la pigmentación rojiza de ciertos animales podría causar una confusión en las hembras, en el momento de hacer la selección sexual.

“Por ejemplo, el ave hembra hace la selección sexual del macho con base en la pigmentación rojiza de este último, relacionando así la tonalidad con su salud. Generalmente la hembra no se equivoca, pero si se equivoca, sus descendientes corren peligro de no sobrevivir”, señaló Ana Martínez Vázquez, investigadora del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM.

La investigadora universitaria señaló que “las aves hembra relacionan la tonalidad rojiza del macho con sus capacidades para reproducirse de manera más óptima, pero si ese color en realidad es una falsa señal influida por la interacción de las aves en ambientes contaminados, existe el riesgo de que se debilite la reproducción de esas especies”.

El conocimiento emanado de la investigación de la doctora Martínez Vázquez podría ser transferido posteriormente al ámbito de la alimentación humana, ya que aunque se conoce que los carotenos tienen propiedades antioxidantes asociadas a la prevención de enfermedades como el cáncer, es necesario conocer más sobre el origen de la coloración de las especies comestibles, por ejemplo, el camarón.

La investigadora ha desarrollado estudios a través de la utilización de especies como pingüinos, pastos marinos y camarones, organismos que son empleados como biomonitores. Destacó que al emplear otras especies será posible obtener conocimientos más amplios acerca del impacto de agentes contaminantes sobre el reino vegetal y animal.

 

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