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La situación de la libertad de prensa en general continúa siendo grave a nivel mundial, y aunque ha habido disminución en el número de periodistas asesinados, aún no se puede decir que hay una mejoría en el tema de la seguridad de éstos, así lo considera Reporteros sin Fronteras (RSF).

IRAQ-US

La organización defensora de la libertad de expresión dio a conocer las cifras de delitos contra los periodistas a nivel mundial en el 2013, en las cuales se destaca una baja en los asesinatos perpetrados contra este grupo, pero un incremento en el número de secuestros, siendo Siria el país donde se detectó el alza más importante.

RSF detalló que este 2013 se registraron 71 periodistas asesinados frente a los 88 contabilizados el año anterior, cifra que considera aún muy alta si se compara con las 67 muertes en 2011 o los 58 en 2010, por lo que calificó la situación como una “hecatombe” para la profesión.

En el caso de los secuestros y agresiones, la organización detectó que en países como Egipto, Turquía y Brasil, y muy recientemente Ucrania, éstos aumentaron un 129 por ciento, lo que responde a situaciones concretas que están ligadas a asuntos políticos y protestas ciudadanas.

En el caso de América Latina, México y Honduras salieron del ranking de los cinco peores escenarios para trabajar para los periodistas; sin embargo este 2013, hubo dos periodistas muertos en territorio mexicano -cuatro menos que el año pasado-, y tres en Honduras.

El responsable de América Latina de RSF, Benoît Hervieu, indicó que el descenso de asesinatos en México responde a que el país vive altísimas cotas de autocensura, tras un decenio de masacres, además de que el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al poder ha supuesto “la vuelta de antiguos métodos de presión sobre la prensa”.

Además, la organización ha denunciado el agravamiento de la situación para los periodistas en zonas rebeldes, donde periodistas son encarcelados por ejercer el oficio en países como China, Eritrea, Turquía, Irán y, de nuevo Siria. Solo en China hay 30 periodistas tras las rejas, en Irán 20 y en Turquía 27 que están privados de su libertad; eso sin contar los que están en las llamadas “prisiones negras”, de los que no se tiene registro.

Por último, RSF ha reiterado su petición de que sean considerados crímenes de guerra los ataques deliberados contra periodistas, para evitar que este tipo de ataques sucedan con impunidad, principal enemigo de la libertad de prensa.