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La economía mexicana evitó caer en recesión cuando repuntó en el tercer trimestre con un crecimiento ligeramente superior al esperado. Sin embargo, hasta ahora, no hay todavía señales claras de una mejora real.

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Ayer, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) reportó que las exportaciones de vehículos ligeros fabricados en México volvieron a mostrar un crecimiento similar al del segundo trimestre, cuando la economía mexicana se contrajo.

El mes pasado, el número de autos hechos en México que se vendieron en mercados internacionales aumentó 2.3%, una tasa muy inferior al crecimiento registrado en septiembre y octubre cuando avanzaron entre 11.7 y 11%.

El entusiasmo que generaron las exportaciones de automóviles los tres meses previos, ya que en agosto crecieron a una tasa aún mayor de 20.4%, ha desaparecido en gran medida. La industria automotriz está así dejando en claro los problemas que el sector manufacturero en general del país, un componente clave de la economía mexicana, está enfrentando para mejorar su rendimiento.

Como resultado de la disminución de la demanda en el extranjero de los autos fabricados en México, la producción de vehículos ligeros cayó 3.5% el mes pasado, la segunda caída de los últimos tres meses.

La producción de automóviles cayó incluso cuando las armadoras fueron capaces de vender 9.4% más de vehículos el mes pasado en México de lo que lograron en noviembre de 2012. Sin embargo, dado que el mercado interno de México representa poco más de un tercio del mercado de automóviles del país, las exportaciones son el componente clave a la hora de medir el desempeño de la industria automotriz mexicana.

Así que mientras las exportaciones mexicanas sigan mostrando problemas para reportar una tasa de crecimiento de dos dígitos bajos, es difícil imaginar que se podrá dar un aumento gradual de la producción de autos en el país para beneficio de toda la economía.

Pero lo que es aún más grave es que los consumidores en otras áreas de la economía mexicana siguen sin mostrar entusiasmo.

Muchos piensan que los consumidores en México se preparan para un difícil comienzo de año por los cambios fiscales que aprobó el Congreso y que podrían reducir sus ingresos a partir del 1 de enero cuando entran en vigor. Los cambios incluyen impuestos sobre la renta más altos para quienes tienen mayores ingresos, así como nuevos impuestos sobre refrescos y la comida que tenga un alto contenido calórico.

Los consumidores podrían así estar a la espera de ver cómo serán afectadas sus finanzas personales por los nuevos impuestos, antes de que comiencen a gastar de nuevo con gusto.

Mientras tanto, la economía mexicana seguirá avanzando pero probablemente a un ritmo mucho más lento que lo hizo entre 2010 y 2012 con tasas de crecimiento de casi 4% anual.

Para este año, la mayoría de los economistas predicen que la economía acabará creciendo 1.3%, o sea menos de la mitad de lo que se había previsto al inicio del año de 3.5%.

Para 2014, las perspectivas son todavía un poco más optimistas, ya que los expertos esperan que la economía adquiera un mejor momentum gracias a un mayor crecimiento de Estados Unidos, el principal socio comercial del país, y a un mayor gasto público.

Así, para los economistas solo queda esperar y ver.

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Vía Sentido Común, Content Partner de Urban360 www.sentidocomun.com.mx