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La narcolepsia es un trastorno del sueño hereditario, derivado de una deficiencia en la producción de orexina o hipocretina en el cerebro, por alteraciones genéticas.

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La narcolepsia provoca distorsiones severas en la forma de dormir de una persona, quien la padece experimenta episodios de sueño intenso durante el día y se referirá a esa necesidad de tomar siestas como ‘ataques’ de sueño.

Las personas con narcolepsia concilian el sueño MOR o profundo en un lapso de 20 a 30 minutos, cuando normalmente un individuo tarda hasta 90 o 120 minutos en lograr esta acción.

Si la necesidad de sueño profundo es apremiante, el individuo puede quedarse dormido en cualquier momento y lugar, incluso al momento de conducir un automóvil o realizar alguna actividad laboral, de ahí la importancia de detectar de manera oportuna el padecimiento y tratarlo de forma adecuada.

La narcolepsia puede venir acompañada con un cuadro de debilidad muscular o cataplejía, lo cual puede complicar el estado del paciente y elevar sus riesgos.

Esta alteración tiende a volverse crónica, sin embargo, con un diagnóstico oportuno y constancia durante el tratamiento se puede evitar que la calidad de vida del paciente se vea afectada y prevenir accidentes.

El tratamiento consiste en el suministro de fármacos, aunado a programar pequeñas siestas durante el día, con lo cual los pacientes logran reducir hasta en 98% los episodios de narcolepsia.

Es recomendable consultar al médico ante cualquier cambio repentino en el dormir, ya sea que presente sueño en exceso o tenga dificultad para conciliar el mismo.