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La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 9 de diciembre como Día Internacional contra la Corrupción; un complejo fenómeno social, político y económico, que afecta a todos los países.

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La corrupción consiste en el abuso del poder para beneficio propio. Es la violación de una obligación por parte de un servidor público o representante popular con el objeto de obtener un beneficio personal, en forma de dinero, regalos o favores de la persona que lo soborna o a quien extorsiona.

Tristemente, de acuerdo con un informe de la organización Transparencia Internacional, a través de su Índice de Percepción de la Corrupción 2013, México se encuentra entre los países más corruptos.

Más de dos tercios de los 177 países incluidos en el índice de 2013 obtuvieron una puntuación inferior a 50, en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de muy bajos niveles de corrupción).

“El Índice de Percepción de la Corrupción demuestra que todos los países se enfrentan todavía a la amenaza de corrupción en todos los niveles de gobierno, desde el otorgamiento de permisos locales hasta la implementación de normas y reglamentaciones”, indicó Huguette Labelle, presidenta de Transparencia Internacional.

En el Índice de Percepción de la Corrupción 2013, Dinamarca y Nueva Zelanda comparten el primer lugar, con una puntuación de 91.

En las últimas posiciones se ubican este año Afganistán, Corea del Norte y Somalia, con tan solo 8 puntos cada uno.

En tanto, México se colocó en la posición 106 de 177 a nivel mundial con 34 puntos, la misma que obtuvo en 2012. Esta posición la comparte con Argentina, Gabón y Níger. Asimismo, entre los países que integran la OCDE, se ubica al fondo de la tabla por debajo de Grecia e Italia.

El Índice de Percepción de la Corrupción se basa en la opinión de expertos sobre la corrupción en el sector público.

Las puntuaciones de los países pueden ser positivas cuando existe un amplio acceso a sistemas de información y normas que regulan el desempeño de quienes ocupan cargos públicos, mientras que la falta de rendición de cuentas en el sector público, sumada a instituciones públicas poco eficaces, son factores que deterioran estas percepciones.

Aunque en México existe la Secretaría de la Función Pública que vigila que los servidores públicos federales se apeguen a la legalidad durante el ejercicio de sus funciones y sanciona a los que no lo hacen así, el cáncer de la corrupción sigue haciendo mella a todos los niveles.

Se debe resaltar que el combate a la corrupción es una tarea que involucra, en la misma medida, a sociedad y gobierno. No existe corrupción sin corruptor y sobornado, por lo que la ciudadanía también debe tomar un papel activo y consciente para evitarla.