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Algunos de los países más ricos que conforman la Unión Europea insisten en frenar la libre movilidad de los ciudadanos comunitarios, lo que ya provocó un choque de opiniones en Bruselas.

Unión Europea

Los ministros han dialogado sobre los supuestos abusos por parte de Alemania y Reino Unido en contra de los europeos más pobres: rumanos y búlgaros, por el hecho de establecerse en territorio británico. Londres ha propuesto poner cupos a la entrada de los europeos, pero muchos países se han sentido sumamente ofendidos ante tal medida.

Países como Polonia, República Checa, Hungría y Eslovaquia presentaron un escrito dirigido a todos los ministros, en el que aseguran que la llegada de sus ciudadanos a Reino Unido ha aportado riquezas que superan las prestaciones a las que tienen derecho. En el escrito, los cuatro países señalan que cuestionar el principio de la libre movilidad es ir en contra de un punto esencial del proyecto europeo.

Al final del escrito, los cuatro ministros expresan su deseo de encontrar una solución a tal medida y ante la actitud británica.

Sin embargo, pareció que el escrito no sirvió de mucho, ya que la ministra británica del Interior ha hecha hincapié en las propuestas antes mencionadas, que consisten en fijar cupos de extranjeros intracomunitarios por parte de los países que así lo deseen; también, buscan limitar la libre circulación de ciudadanos hasta que el recién llegado alcance un nivel económico aceptable.

Los cuatro países que se han pronunciado en desacuerdo han recibido apoyo de la comunidad europea, ya que en todo momento han respaldado la postura de la Comisión Europea que es contraria a cualquier medida que busque limitar un derecho del club de los Veintiocho.

Reino Unido indica que los europeos más desfavorecidos se trasladan a países como Reino Unido ya que éstos gozan de un desarrollado Estado de bienestar.