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La temática del cine mexicano en la década de los 90 y principios del siglo XXI aborda lo cotidiano, la violencia urbana, el existencialismo, la denuncia de la corrupción, sin dejar a un lado temas como la migración y el humor ligero. 

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Es en esa época, cuando el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari emprende una política neoliberal que consistía en gastar lo menos posible y desprenderse de muchas cosas.

La Compañía Operadora de Teatros (COTSA), organismo gubernamental que subsidiaba la exhibición y distribución del celuloide en el país junto con Películas Nacionales, fue vendida y comenzó la descentralización de los cines que en una época fueron los pilares para el entretenimiento en México. Esto se debió en gran parte a la falta de inversión y visión de los empresarios, el hecho de que la cinematografía mexicana no daba para más y la intervención por parte del Sindicato de Cinematografistas, que se quedó con el 26 por ciento de los cines.

Algunos de esos recintos fueron convertidos en tiendas, otros se remataron, pero no lograron sostenerse hasta llegar a su cierre, otros cayeron en manos de organizaciones religiosas como “Pare de Sufrir” o quedaron en el abandono.

Mientras tanto en la parte creativa, empezó a surgir un género propio que se dedicó exclusivamente a retratar la realidad social de México que, aunque fue cuestionado, hubieron proyectos realmente rescatables, pero también, otros sumamente pretenciosos, con el fin de destacar en festivales internacionales de cine y darle una proyección digna al cine mexicano, resurgiendo de la crisis en la que estaba inmerso: el Nuevo Cine Mexicano.

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En 1990, el estreno de Rojo amanecer de Jorge Fons, detonó un renovado interés hacia las producciones nacionales. En poco tiempo, el cine mexicano logró recuperar a buena parte de su público, produjo cintas de gran éxito crítico y comercial, recuperó al cortometraje como formato de trabajo y, quizá lo más importante, vio surgir a una nueva generación de cineastas, actores, escritores, técnicos y espectadores.

Aunque repudiado por cineastas y críticos, el optimista apelativo fue adoptado con gusto por los espectadores, quienes lo convirtieron en sinónimo de cine mexicano de los noventa, por lo que se hizo necesario difundirlo y distribuirlo para que llegara a más público.

Ya sin COTSA y ante la oleada de privatización en el sexenio salinista, entra en nuestro país la primera cadena de cines de origen estadounidense: Cinemark, que abrió en 1994 con la inauguración de sus primeros complejos en las ciudades de Aguascalientes, Monterrey y Hermosillo con 10 pantallas cada uno, y Chihuahua, con 12 pantallas.

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Ante esto, un grupo de jóvenes, quienes estudiaron una Maestría en Negocios en Harvard en los 80, buscaron reinventar el concepto de proyección de películas en México a través de establecimientos multiplex, que permanecieran abiertos los 365 días del año y con funciones escalonadas, que permitieran hubiera siempre una película disponible. Viendo que podían ser competencia de Cinemark, materializaron su proyecto y en 1995 inició operaciones Cinemex con la apertura de su primer complejo ubicado en Pabellón Altavista.

En tanto, Organización Ramírez, que ya tenía un concepto similar pero con ciertos inconvenientes, se tuvo que reinventar para poder hacer frente a la competencia y en 1994, cambia su nombre y con ello, la renovación de algunas de sus propiedades. Surge así Cinépolis.

A pesar de que en este tiempo han habido otras compañías que manejan el mismo concepto como Cinemas Lumiére, MM Cinemas, Xtreme Cinemas, entre otras, la tendencia fue que éstas fueran absorbidas por estas tres grandes empresas. Incluso este año, Cinemex y Cinemark se fusionaron.

En la actualidad, estas cadenas nos ofrecen cada vez, nuevas variantes para hacer de nuestra ida al cine una experiencia, como son las salas VIP, películas en 3D y 4D o las megapantallas IMAX, con sonido envolvente, asientos reclinables, entre muchas otras comodidades para que sigamos diciendo que “El cine se ve mejor en el cine”.

Ana E. Martínez-Gracida Núñez

Twitter: @Moroccotopo77