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Concluyó la Cumbre de Vilna, Lituania, y en el esfuerzo por realizar el acuerdo de asociación entre Ucrania y la Unión Europea, todo parece indicar que el grupo de los veintiocho fracasó y Rusia se llevó la victoria.

UE-UCRANIA

Durante esta cumbre, los dirigentes europeos se dedicaron a relacionarse con los vecinos del Este para lograr convencer al presidente ucraniano, Viktor Yanukóvich, pero se encontraron con su negativa para suscribir el acuerdo de asociación.

Rusia hizo una agresiva campaña para frustrar la firma del acuerdo Ucrania-UE, ofreciendo a Kiev créditos y otros alicientes, pero también apelando a trabas comerciales y a la amenaza de grandes incrementos en el precio del gas que vende a su vecino.

Ucrania, un estratégico país de 46 millones de habitantes y principal ruta de paso del vital gas ruso hacia Europa occidental, sufrió duros inviernos cada vez que Rusia redujo sus ventas de gas en tiempos políticamente delicados.

La solución que ofreció el presidente ucraniano fue que se debata en una mesa tripartita conformada por los líderes europeos, Ucrania y Rusia. El presidente ucraniano indicó que de haber firmado el acuerdo durante la cumbre, ello le habría traído graves represalias económicas a Ucrania.

La Unión Europea rechazó la propuesta de negociar en una mesa tripartita, argumentando que en una relación bilateral no puede haber un tercero. El presidente de la Comisión Europea mencionó que la Unión Europea no puede aceptar vetos de países terceros ya que el tiempo de las soberanías limitadas ya fue.

El acuerdo de asociación pretendía el establecimiento de una zona de libre mercado y una mejor relación en cuanto a cooperación política, sin ofrecer una adhesión al club europeo.

Georgia y Moldavia sí se adhirieron al preacuerdo de asociación con la Unión Europea que el próximo año se convertirá en definitivo.