Seleccionar página

Brasil ha invertido alrededor de 2,500 millones de euros en las doce instalaciones del Mundial, más de lo que gastaron Alemania y Sudáfrica juntas para el mismo evento.

Brasil

Cuando Brasil fue elegido para ser la sede del Mundial de Fútbol 2014, el país se encontraba en la mejor disposición de mostrar al exterior una actuación impecable, pero desde aquel día han sucedido varios incidentes, como la caída de una grúa que dejó dos muertos, dos accidentes en las obras de los estadios y caídas de trabajadores desde las alturas, todo lo cual ha hecho dudar de la capacidad real de Brasil para ser sede de eventos de la magnitud de un mundial de fútbol.

No conforme los accidentes humanos, Brasil también se está endeudando demasiado; no sé sabe a ciencia cierta cuánto de sus gastos en la infraestructura para el Mundial pueda garantizar, aunque la mitad ya se ha entregado. Es impresionante que los gastos para construir o arreglar las instalaciones de los estadios de Brasil ha superado la suma que Sudáfrica y Alemania gastaron en los últimos dos Mundiales juntas.

El gasto efectuado en los estadios de Brasil es de alrededor de 8 mil millones de reales, mientras que en Alemania se gastaron 3,600 millones de reales para la misma cantidad de estadios. En Sudáfrica, el gasto fue de 3,2000 millones de reales para 10 estadios.

Desde un principio, Brasil había previsto que el gasto en los estadios iba a ser de 5,400 millones de reales. En junio de este año, la población brasileña se manifestó por la indignación causada debido al gasto estratosférico que se está realizando para el Mundial.

En las manifestaciones participaron más de un millón de personas, las cuales portaban carteles reclamando: “No queremos estadios. Queremos escuelas y hospitales”. Las protestas llegaron a tal punto que incluso obligaron a la presidenta Dilma Rousseff a salir a negar el uso del Presupuesto de la Unión en las obras de estadios.

Ahora la preocupación gira en torno a si este gasto tan elevado vale la pena, ya que varios de los estadios no se usarán una vez terminada la competición, ya que algunas sedes no tienen equipos participando en la primera división del campeonato brasileño.